
El llamado ‘Día Cero’, que es como se conoce cuando el suministro de agua termine y empiece a ser racionado, está cada vez más cerca, pues Guanajuato enfrenta una de las sequías más terribles de su historia. Muchas actividades humanas se ven afectadas de forma grave, y una de las más claras es la pesca.
Durante años, los pescadores de la Presa del Palote se dedicaban a realizar su oficio desde temprano, subiendo a lanchas y arrojando redes. Fue un trabajo que realizaron con pasión, y que les dejaba buenos ingresos… pero poco a poco ha llegado la sequía, y con ella, su forma de ganarse el sustento se evapora, junto con el líquido.
Las historias, testimonios y experiencias de los pescadores reflejan su preocupación, añoran un tiempo en que el agua estaba a rebosar. Hoy en día enfrentan la situación de la mejor forma posible. Estos son sus testimonios.
Toribo Méndez Salas tiene 77 años de edad. Más de cuarenta dedicados al oficio de la pesca. Hasta el momento, no hay esperanza. Muchos pescadores compran peces de otro punto del país, puesto que las mojarras fueron devoradas por los pelícanos que buscan presas, y los pocos peces que quedan en la poca agua son carpas.
“¿A dónde vamos, si todas las presas de Guanajuato están secas? Desgraciadamente vamos a sufrir, y van a sufrir las familias que dependen de nuestro trabajo. Van cuatro sequías que hemos pasado, pero ahora la situación está peor, porque antes nos íbamos a otras presas, y ahora todas están igual. Ahora nos dedicamos a recoger botellas de plástico, o cualquier trabajo que salga”.
Por su parte, Luis Manuel Méndez, hijo de Toribio, se dedica a la pesca desde que tiene uso de razón. Tiene 52 años y para su fortuna, aprendió el oficio de ebanista paralelamente al de pescador… pero no todos como él tienen esa ventaja. Algunos solamente saben pescar, y con la sequía se quedan sin empleo.
“Los peces ya los agarramos con la mano (de lo bajo que está el nivel de agua) y las subimos. Basta con una redecita. Los peces están con el lomo para afuera del agua. La mitad del la carpa se ve afuera del agua, y muchos de los peces se acuestan entre el lodo para refrescarse. Tenemos una semana sacándolos porque de otro modo, habría una mortandad muy grande”.
“La sequía viene tremenda y no hay agua. Necesitamos que desazolven la presa, para que así nos aguante más tiempo. Entendemos que esto está peor y no es culpa del gobierno, pero esta presa tiene más de 7 metros de profundidad”, señala Toribio. “A mi edad ya no me dan trabajo”.
Por desgracia, no solamente el Palote se está secando. Abundan otros casos igual o peor de graves.
CUERPOS DE AGUA AGONIZANTES
Por desgracia, los cuerpos de agua más importantes de Guanajuato, y el estado vecino de Michoacán, están padeciendo de forma terrible la sequía que asola al estado y al mundo. Uno de los más afectados es la laguna de Yuriria, ubicada en el sur, en la zona que comprende Moroleón y Uriangato.
La laguna de Yuriria es, junto con su convento, el mayor atractivo turístico de este lugar considerado uno de los pueblos mágicos más hermosos de Guanajuato. Durante años fue un lugar propicio para la sana convivencia, las fiestas y el turismo. Pero hoy en día, donde se encontraba el agua, únicamente hay un erial.
Por su parte, el lago de Cuitzeo ubicado en Michoacán es otro de los más bonitos del país, que al igual que Yuriria atrae miles de turistas todo el año. Hoy en día, su futuro es incierto a causa de la adversa sequía. Cada vez se seca más, y se convierte en un desierto de manera paulatina. Desde finales del año pasado el nivel del agua era inferior a un metro.
Pátzcuaro tiene un lago de una longitud de 55 km, pero hoy en día se extingue de forma inexorable, igual que los cuerpos de agua antes mencionados. Como Yuriria y Cuitzeo, se trata de un punto turístico crucial, del que muchas personas obtienen su sustento diario.
Entretanto, la sequía avanza en Guanajuato de forma imparable. Las olas de calor están por llegar. Solamente queda tener esperanza para cuando llegue la temporada de lluvias.



