La fiebre esmeralda ha terminado, al menos durante esta temporada. El posible sueño de una octava estrella se ha esfumado, y con él, el deseo de los aficionados por celebrar… lo que sí es un hecho, es que la lealtad de los seguidores del equipo persiste, y con todo y depresión post-partido, siguen usando con orgullo su playera.
Al día siguiente de la derrota esmeralda, las calles de León lucieron como cualquier otro lunes: la gente llevó a cabo sus vidas con pasmosa cotidianeidad, aceptando que la posible victoria ya era una quimera, un sueño que no se realizará sino hasta mucho después. Desde temprano, el servicio de limpia retiró la basura alrededor del estadio.
Para expertos en el equipo León, como es el caso de Carlos Márquez, autor del libro “Historias del Club León” la derrota esmeralda significó una tragedia. Sabe, como conocedor del equipo, que su triunfo alegra a la ciudad, que los trabajadores desempeñan mejor sus labores y que por tanto, la derrama económica es mayor. Vivió el partido con intensidad, como tantos otros panzasverdes de corazón.
Guillermo de Alba, quien tiene más de 28 años vendiendo playeras de equipos deportivos en la calle Josefa, aceptó que las prendas del León siempre se venden, pero “se hubieran vendido mejor con una nueva estrella”.
Israel de la Cruz es uno de los muchos trabajadores leoneses que aceptaron la derrota de su equipo con resignación, y al mismo tiempo, con orgullo. Él llevaba la playera verde e incluso, tiene un tatuaje del equipo en su pecho. Respecto a la derrota no pudo sino reconocer:
“¿Ya qué nos queda? ¡Aguantar el bullying y la carrilla, no hay de otra!” Lo cierto es que sigue apoyando al equipo: “Yo lo seguiré a donde vaya, pase lo que pase y venga lo que venga. Lo cierto es que el partido fue muy emocionante. Ahora no nos queda otra sino aguantar”.
Édgar Banda y Japhet Mendiola, aficionados que trabajan en el mercado Comonfort, no dejaban de discutir el partido durante la mañana del lunes. Con una sonrisa agridulce, reconocieron, eso sí, que “su corazón es para el León”.
