Tenemos muchos años escuchando la frase “Sueño Americano” que recoge las inquietudes en general de centroamericanos y mexicanos, y en menor escala de otros países que buscan un bienestar digno a través de un empleo mejor remunerado, porque en sus lugares de origen no existen las condiciones mínimas para lograr su propio desarrollo.
A eso se debe que nuestros niños están esperando con ansia llegar a la edad de 16 o 17 años para que sus condiciones físicas les permitan soportar las inclemencias y fatigas del camino y cruzar el Río Bravo nadando o bien caminando por lugares desérticos durante muchos kilómetros y ya en territorio estadounidense, en medio de terribles condiciones, pues en el día hay extremo calor y en la noche frio, no es fácil por estos motivos y por qué tienen que dosificar el peso de sus pertenencias, con suficiente reserva de agua y alimentos no perecederos, pues en el desierto no hay nada más que la patrulla fronteriza, agentes de migración y grupos de americanos de malos sentimientos que los capturan en forma indebida y con malos tratos para entregarlos a las autoridades estadounidenses.
Cuando esto se logra y llegan a lugares ya habitados, aunque sean pequeñas ciudades y posteriormente a las más grandes, intentan encontrar amigos y posiblemente parientes que los ayuden primeramente en la alimentación, que es lo básico, y hospedaje. Después de un tiempo que se espera sea corto, intentan encontrar un trabajo que no es precisamente el más deseable y el salario que les pagan, como sus patrones saben que son indocumentados, es mucho menor al que le pagarían a un ciudadano americano. Algunos tienen suerte y tienen familiares cercanos y amigos que están bien colocados en trabajos o que son empresarios en pequeño y por ese motivo logran ser adoptados y empiezan a trabajar en mejores condiciones, pero siempre con el riesgo de ser deportados.
En el caso de los centroamericanos hay una problemática todavía más grande porque tienen que atravesar todo el territorio mexicano para llegar a la frontera. Desafortunadamente el gobierno mexicano no tiene un control serio del número de inmigrantes y su nacionalidad, que atraviesan la frontera de Guatemala a México. Ahí estamos fallando como país porque nunca hemos hecho el esfuerzo serio de detenerlos o bien impedir su paso y las autoridades migratorias debían de actuar con mayor firmeza, pues ellos simplemente se suben al tren llamado la bestia, donde son víctimas de bandas criminales.
Estamos conscientes de que los centroamericanos que suben al Tren de carga llamado la Bestia están sufriendo por los inconvenientes de viajar en esa forma, pero nadie se los quiere impedir y al contrario, muchos grupos de buena fe les ayudan en su manutención lo grave es que muchos de estos estos migrantes se quedan en las ciudades de México y como no hay control del gobierno sobre ellos, deambulan pidiendo ayuda y son personas fuertes y jóvenes que se visten en forma andrajosa, y ante la necesidad muchos de cometen delitos que quedan sin castigo por falta del control citado. No debemos parecer racistas y aprovecharnos de su condición de pobreza al actuar severamente contra estos grupos citados, pero si deben de establecerse las reglas para que a su paso hacia Estados Unidos no afecten a la población.
Al llegar este tren a su destino estos migrantes se encuentran con que hay una mafia muy importante que está conformada por hombres, mujeres y menores de edad que actúan primeramente como enganchadores para llevarlos a los individuos que les denominan coyotes, que por una cantidad de miles de dólares les prometen ingresarlos a los Estados Unidos y los trasportan en camiones llenos en demasía y en condiciones infrahumanas. A través de los años podemos decir que hay miles de centroamericanos y también de mexicanos lamentablemente que en búsqueda del sueño americano mueren ya sea porque bandas criminales los matan para robarlos o bien perecen de cansancio o ahogados al paso del río. Nadie sabe cuántos miles han corrido esa suerte y entran a la lista de desaparecidos. Una situación terrible para ellos que lo sufren y para los familiares que esperan tener noticias de ellos o esperan que regresen.
Originarios de todos los estados México, pero principalmente de Zacatecas, Michoacán, Guanajuato, Estado de México y Oaxaca nos dan una cifra de millones que cruzaron la frontera y están trabajando la gran mayoría como indocumentados en los Estados Unidos y todos los días vemos en las noticias las deportaciones de miembros de una familia y la consecuente desintegración familiar, dejando niños y menores de edad en el desamparo, porque ellos que nacieron en ese país tienen automáticamente la ciudadanía según las leyes de Estados Unidos.
EL SUEÑO AMERICANO TIENE QUE TERMINAR, por las condiciones actuales con el nuevo gobierno americano. Los empresarios y quienes gocen de una condición económica importante debemos de formar un programa bien ambicioso que sea manejado por la iniciativa privada para optimizar recursos y con esto crear fuentes de trabajo y un ambiente digno construyendo más escuelas, mejores centros hospitalarios y programas de vivienda accesibles a muy bajos costos y también atención mayor a la que ya existe por parte del gobierno a las personas de la tercera edad y mejorar las pensiones ridículas con las que el Seguro Social les otorga mensualmente después de que durante muchos años entregaron lo mejor de su vida y al no poder ahora trabajar se encuentran en la miseria.
México como país necesita urgentemente un cambio para intentar arraigar a esa inmensa cantidad de jóvenes que siguen el camino de ilusión, porque si bien es cierto que en Estados Unidos los salarios son mucho más alto que los mexicanos, también allá los servicios se pagan en dólares y para poder sobrevivir tienen que tener dos o tres trabajos y cero vacaciones y cual sueño dorado, ¡pura friega!
Los que intentan ir en este proyecto son personas que normalmente no tienen muchos estudios ni cultura y aquí en México están acostumbrados a arreglar las cosas con una mordida y cuando llegan a Estados Unidos, pues simplemente las leyes son diferentes, allí ni siquiera se puede intentar comportarse como se hace aquí en México, por eso ese país es poderoso, porque sus leyes son rígidas y no fácilmente se pueden romper, ahora quien está en Estados Unidos debe de llevar una vida con un comportamiento casi perfecto, porque ahora por cualquier motivo son deportados.
En Estados Unidos se calcula que hay alrededor de 600,000 guanajuatenses que trabajan algunos con condición de residentes y algunos hasta con ciudadanía, pero un buen porcentaje son indocumentados, especialmente en California y Texas.
Hay muchas ciudades pequeñas y comunidades que pertenecen a estas ciudades en las que la mayoría de los hombres y mujeres jóvenes viven en los Estados Unidos y que son guanajuatenses, así como en muchos estados de la República Mexicana, por lo que es urgentísimo considerar las remesas de dinero que envían, en el caso de Guanajuato en el mes de Enero de este año, según estadísticas oficiales, son poco más de 2000 millones de dólares y a nivel nacional se envían cada año más de 25,000 millones de dólares. El Presidente Trump ha amenazado con grabar el dinero de las remesas que se envían a México y no queremos ni siquiera pensar en una situación igual o parecida, pues cientos de miles de familias quedarían en el desamparo total, pues ya no tienen ingresos propios y dependen totalmente del dinero que envían los mexicanos a sus familiares. Y pregunto: ¿Qué haríamos aquí haríamos aquí y en el país para completar estas remesas? Sería catastrófico.

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