sábado, agosto 29, 2026
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Son comunidades de empleados Hacienda Arriba y la Patiña

Recientemente, debido al funesto accidente ocurrido en Gran Jardín, los nombres de las comunidades de La Patiña y Hacienda Arriba han sonado en todo León. Lo cierto es que ambas tienen muchos años en la zona norte de la ciudad, y sus habitantes tienen años trabajando para fraccionamientos de la zona.

Después de Gran Jardín, hay un camino pavimentado que durante muchos años fue de terracería, que conduce directamente a la comunidad conocida como La Patiña. Algunos de sus habitantes viven del campo, pero la gran mayoría trabaja en los fraccionamientos aledaños, donde vive gran parte de la clase alta leonesa.

El camino rumbo a las comunidades rurales es idílico y poco común para las habituales zonas áridas de Guanajuato: repleto de árboles y un riachuelo cruzando entre puentes, aunado a cerros que reverdecen en temporada de lluvia. Cuando se abandona La Patiña, se accede a la comunidad de Hacienda Arriba, de donde eran oriundos los jardineros que murieron en el terrible accidente por Gran Jardín.

Uno de los muchos empleados es Teodoro Chávez. Se gana la vida como jardinero en Porta Fontana, el último fraccionamiento antes de que comience la carretera que conduce a las comunidades en cuestión. Tiene 57 años y se ha dedicado prácticamente toda su vida a la jardinería. Teodoro carraspea y exclama:

“Aquí ya nos acostumbramos a trabajar en los fraccionamientos. La verdad es que nos queda mucho más cerca y es más fácil. Algunos ni tenemos siquiera que pagar camión, basta con madrugar para llegar a tiempo. La verdad es que muchos de nosotros trabajamos en labores del aseo o de mantenimiento. Así ha sido desde hace años. Incluso muchos que están morritos ya se empiezan a adentrar en los oficios: o albañiles, o jardineros o empleadas domésticas”.

Alma Suárez, por su parte, se gana la vida como empleada doméstica en Gran Jardín. Tiene 39 años de edad y dos hijos, uno de ellos es varón, adolescente de 17 años y la otra, una niña de 11. Su esposo trabaja en el oficio de la albañilería.

“Aquí es normal que muchos trabajemos en los fraccionamientos. Sí, hay quienes chambean hasta el centro o en otros puntos de León, pero para nosotros es una costumbre. Así ha sido desde que me acuerdo”.

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