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Sólo piden un ‘empujoncito’

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Las calles son de todos, pero hay personas que literalmente duermen ahí, se trata de decenas de personas que, por diversas situaciones no cuentan con un techo a donde llegar por las noches y duermen en donde sea.

A inicios de año, se tenían detectadas a sólo 57 personas en situación de calle, sin embargo entrevistando a algunos de ellos como a Francisco señalaron que hay muchos más pero no se tienen cifras exactas.

El principal problema que tienen los vagabundos es el rechazo social, pues según Francisco, la apariencia es en lo primero que se fijan aunque para él “La pobreza y la limpieza no están peleados, la gente no lo ve así, se van con la pinta”,  expresó.

Francisco tiene 32 años, fue camillero profesional, la madre de sus 2 hijas es enfermera instrumentista y el 11 de septiembre su hija la más grande cumple 12 años y por eso está trabajando para regalarle un pastel.

Desafortunadamente por su situación de calle, no lo dejan ver a sus hijas.

Él ya tiene 2 años como vagabundo y “De la vida en la calle no me quejo, es una experiencia, aprendes mucho”,  expresó.

Desafortunadamente en las calles así como hay personas buenas que ayudan a éstas persona también hay otras muy malas que se aprovechan de su situación y los hacen hacer cosas malas por unos cuantos pesos.

DROGAS, ETERNA TENTACIÓN

“Por uno la llevamos todos” expresó. Además, las drogas son una tentación eterna que hace a muchos caer.

“Soy alcohólico, drogadicto, pero no ratero”  así externó Francisco, asegurando que incluso drogarse o tomar para él no es un vicio, sino un gusto, así como cuando a las personas les gusta comprar ropa. Pero eso sí, aseguró que para poder  comprar eso, trabaja.

También compartió que muchas personas en situación de calle están ahí por los errores que han cometido pero que al tratar de disculparse y enmendarse la misma sociedad no los acepta.

Por otro lado, Iván también tiene 32 años y es vagabundo porque él quiere, pues viaja a donde quiera cuando quiera en todo el país.

Él atribuye que las personas que están en la calle, muchas veces carecen de atención y lógicamente tienen una necesidad, pero el sentir que no existe para las personas, y que las que noten su existencia los juzguen, es lo peor que pueden experimentar.

Para sacar la vida adelante Francisco expresó: “nos dedicamos a lavar carros, al trabajo de calle, todo lo que se ofrezca, pero eso sí, no somos delincuentes”.

FALTA DE APOYO

Juan Gabriel González, de 49 años de edad, duró 3 años y medio en situación de calle, actualmente está trabajando en una empresa pero sin las prestaciones de ley correspondientes y con un sueldo de 800 pesos a la semana; por eso cada 8 días se dedica a cuidar autos, ser ‘viene viene’ y a lavar autos en el barrio Arriba.

Él denunció que los gobiernos tanto federales, estatales o municipales no les brindan un apoyo como tal ni las facilidades que, los que sí quieren salir adelante, desearían.

“Si nos ayudara el gobierno tantito a todos saldríamos adelante” expresó.

Juan  es carpintero, albañil, pintor de casas y fontanero. Como él en las calles hay personas que saben hablas hasta 3 idiomas pero el rechazo de la sociedad los hizo caer en la calle y en el peor de las cosas en adicciones.

Así mismo, existen diversos tipos de vagabundos, pues hay personas que ya tienen una enfermedad y no tienen sus 5 sentidos funcionando, personas indígenas que no hablan ni español, e inclusive hasta profesionistas.

¿QUÉ NECESITAN?

Para salir de la situación de calle, lo que Iván, Francisco y Juan señalaron es que se necesita un 50% de apoyo y otro 50% de decisión y voluntad propia.

Un pequeño empujoncito de la sociedad, un consejo, la confianza, o un regalo como ropa o comida les ayuda mucho, pero de ellos depende realmente si quieren salir de la calle o no.

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