
Durante décadas, la calle Candelaria, ubicada en el templo de Nuestra Señora de la Candelaria, fue la más característica de la ciudad para celebrar el 2 de febrero. La kermés y la música eran la alegría de toda la gente, así como los antojitos y los tamales. Este año nada será igual. En plena pandemia, la gente entiende que es mejor guardar la sana distancia.
Al respecto, Julio Ledezma, encargado del templo, señaló que no habrá festividades como otros años y por encima de todo se guardará sana distancia:
“Seguiremos todas las instrucciones de la Secretaría de Salud. Hemos repartido boletos a todas las personas que quieran participar, y vamos a tener 3 misas nada más. No habrá nada de otros años. Ni verbena, ni castillos, ni música, ni nada”.
“Es mucho más importante la salud de las personas y sus vidas. Ya lo demás será secundario. Sin nos dan oportunidad de festejar aunque sea con poca gente. El año pasado sí alcanzamos a hacerla, pero desde marzo las cosas cambiaron. No se permitieron las aglomeraciones de personas. Esta es la primera vez que enfrentamos algo así”.
Uno de los muchos negocios que serán afectados es el de Lourdes Calvillo, vendedora de quesadillas a un lado del templo, desde hace 25 años. “Esperamos que este año nos vaya mejor. Hasta ahora nunca habíamos tenido que enfrentar algo así. Lo que nos queda es que Dios nos socorra”.
Otro caso es el de Guadalupe Gutiérrez, quien tiene 88 años y desde niño había disfrutado del Día de la Candelaria. “Uno no puede evitar sentirse triste de cómo era esto antes de la pandemia, ahora está canijo, pero sabemos que estas restricciones son lo mejor”.