
Juan tiene ocho años actualmente y padece de hidrocefalia. La enfermedad se ha complicado de manera considerable, de modo que pasa buena parte de su tiempo recostado en una cama y usando pañales. Es María quien se dedica a cuidarlo mientras que su esposo trabaja. El niño necesita alimentación especial, por lo que su madre tiene que prepararle un licuado con una mezcla de frutas y verduras.
Así es como María Guadalupe cuenta su historia:
“A mi hijo le diagnosticaron malformación de Arnold Chiari tipo dos, que es hidrocefalia. A su vez tiene otros problemas que ‘van de la mano’, como incontinencia urinaria y fecal o displasia de cadera”.
Tras su nacimiento en 2015, Juan recibió atención. Llevaba una vida normal hasta el año pasado, cuando tenía siete años. Fue entonces cuando el 4 de septiembre de 2022 comenzó a tener convulsiones. Ahora necesita alimentación específica y realizar ejercicios para su rehabilitación.
“Después, el 18 de diciembre, mi hijo comenzó a tener convulsiones, lo que provocó que perdiera el habla, la vista, y estuviera en terapia intensiva”.
Por suerte, los doctores lo ayudaron, porque en ese entonces el pequeño Juan estuvo a un paso de perder la vida; después permaneció en el Seguro Social hasta que lo entregaron a su madre. Ahora se alimenta por medio de sondas.
“Para nosotros como familia es muy difícil cuidarlo. Aunque ya recuperó el habla, permanece postrado en su cama. No puede ver y no se mueve”, señala su madre.
La familia Pérez-Juárez es de escasos recursos, por lo que solicitan ayuda a las personas que les puedan tender la mano, ya sea con una cama hospitalaria o pañales de la talla de Juan. Actualmente están en espera de una cita para ir a Guadalajara, pues necesita ser revisado por un oftalmólogo.