En entrevista con este diario Iván compartió que su bisabuelo adquirió dicha máquina incluso ya usada y comenzó a enmendar calzada en el histórico mercado la luz.
Esta reliquia familiar ha sido heredada de generación en generación y actualmente es de su papá, quien la recibió de manos de su abuelo.
En su familia son 3 los hermanos y mencionó que él se sentiría honrado de poder tener esta máquina pues más allá de que hoy en día todavía funciona, el valor personal de dicho artefacto es mucho mayor pues representa todo el esfuerzo que han hecho sus antepasados, no olvidar de dónde vienen y además les da entusiasmo para seguir adelante en medio de tantos cambios que atraviesa el mundo como por ejemplo una epidemia sanitaria.
Esta es la octava edición que Iván está presente en SAPICA, sin embargo es la primera vez que exhiben esta máquina, misma que les sirvió como aparador al igual que otras máquinas de coser antiguas que fueron cortadas y adaptadas pata que su parte inferior fueran las patas de unas mesas de centro.
