Las primeras lluvias “anormales”, como justifican nombrarlas las autoridades municipales; exhibieron las carencias que tiene la ciudad en materia de infraestructura pluvial desde hace ya muchos años.

Pasan las administraciones panistas, y las carencias no son subsanadas. Este tipo de lluvias, que son más que normales, deberían estar dentro de los esquemas de planeación en la prevención de inundaciones.

Por cierto, esta terminología, no les es del agrado a las autoridades, ahora gustan por llamarle “encharcamientos”. Pueden ser desde los 3 cm. hasta más de 1 metro de altura, lo que se tenga de agua en las calles o dentro de las casas y para ellos, seguirán siendo “charcos”.

Uno de estos encharcamientos, causó una desgracia humana. Sufrimos la pérdida de un buen hombre, trabajador de la Coordinadora de Transporte, desde hace muchos años. Por lo que reportó la empresa, un empleado leal, comprometido, cumplido, premiado por su trabajo y responsabilidad.

Camino a su trabajo, se queda varado en su carro, y al pasar un tráiler, el oleaje provoca que éste flote y le envía con la corriente al lecho del arroyo de Las Liebres donde cae y muere ahogado.

Por cierto, este mismo arroyo, se desborda al día siguiente por la mañana, con otra lluvia intensa que sufre la ciudad.

La desgracia hubiese quedado solo en eso, sino es por la inédita carta de pésame / condena, que emite la compañía de trasporte municipal, firmada por su presidente. Donde condena la inatención a la problemática, desde hace muchos años, detectada; incluyendo la falta de infraestructura pluvial y la mala planeación de las obras realizadas, por parte de las autoridades.

Esta condena, se ve materializada en los trabajos realizados a raíz de las lluvias del año pasado, donde prometió el alcalde la solución al problema del arroyo de Las Liebres, y del paso deprimido en Timoteo Lozano. Los cuales, ya fueron exhibidos que no se realizaron atinadamente o fueron hechos de manera cosmética.

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Las fotos de la represa que representa ese paso, en bulevar Hermanos Aldama y Timoteo Lozano, con un “encharcamiento” de casi 4 metros de profundidad, nos debería poner en alerta máxima, ya que es un lugar potencial para una tragedia mayúscula, si no se tiene una respuesta rápida ante una tormenta como la de días pasados, en horas laborales.

Vemos los trabajos realizados en los lechos de los arroyos, ramales al de Alfaro, donde fueron realizados de manera simple, para “taparle el ojo al macho”, de manera “cosmética”, sin una obra que resuelva de raíz una posible tragedia.

Increíble que no vean, que una obra así, mal hecha, pone en más peligro a la ciudadanía. Ya que provocan que el agua tome otro cause, y otra manera dimensión de fuerza destructiva con material que arrastraría y no estaba antes sobre el lecho del arroyo.

SAPAL, Protección Civil, Obras Públicas Municipales, parques y jardines y SIAP, deberían trabajar de manera coordinada en acciones para la atención de esta problemática y prevención de riesgos potenciales a la población. IMPLAN y el Municipio, deben trabajar en obras de gran envergadura para evitar las corrientes de agua que bajan de las sierras, sumándole, las corrientes artificiales que provocan las mismas calles trazadas de la ciudad.

Ya se padeció la muerte de un buen hombre. Debemos evitar una tragedia mayúscula en la ciudad o el padecer esto cada año. No podemos quedarnos con la sentencia que hizo el Héctor López Santillana al presentar las obras, que supuestamente darían solución en el arroyo de Las Liebres, “la obra está calculada…pero si no sirve, ya proveerá Dios”.

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