Meade no está equivocado. En su reciente visita a nuestro estado y a nuestra ciudad, se refirió a que Guanajuato es reconocido más que por sus avances en ciertos temas, por su inseguridad. Aún cuando elementos de las fuerzas armadas ya se hacen presentes en nuestra localidad, se percibe un ambiente intranquilo y lleno de incertidumbre, ya que varios leoneses han sido presas de la delincuencia, inclusive en colonias que antes se consideraban seguras.
Si bien Meade se refirió al huachicoleo y a la comisión de otros delitos federales en nuestro estado, no puede dejarse de lado, que siguen cometiéndose otro tipo de delitos, como lo son, asaltos a mano armada o robos a casa habitación. Recientemente, me he percatado de diversos sucesos que han incidido directa o indirectamente en la seguridad personal de familiares o amigos que viven en nuestra ciudad. Desde cristalazos a plena luz del día, hasta secuestros exprés o ejecuciones. La situación resulta sumamente preocupante.
Hace meses las propias autoridades reconocieron el problema de inseguridad en León y aparentemente se reforzó el trabajo en ese ámbito, sin embargo, no ha sido suficiente. El tamaño de nuestra ciudad, la migración de habitantes a nuestra localidad y la proliferación de zonas residenciales, hace más complicado el control en esa materia. Para aportar un dato más al tema, en los últimos años, se ha ubicado estadísticamente a Guanajuato, entre los diez primeros lugares de las entidades federativas con el mayor número de homicidios en el país, lo cual resulta realmente preocupante.
Y es que al ver tan de cerca la manera en que los delincuentes pueden cambiar la vida de la gente, en cuestión de segundos, es muy lamentable y totalmente repudiable. Fue impactante por ejemplo, la ejecución que hace un par de semanas sufrió un empresario que se detuvo en el súper de una gasolinera, antes de dirigirse a su casa, en una zona residencial al norte de la ciudad. Estando las cosas “así”, no dan ganas ni de salir y ni estando dentro de la propia casa, puede sentirse uno tranquilo. Si no resultamos lastimados o no perdemos la vida al ser atacados, ya vamos de gane. Y tampoco basta con afirmar que lo material se recupera tarde o temprano.
Resulta injusto y francamente frustrante que después de trabajar tanto para formar un patrimonio, cualquiera que no tiene ni alma ni mucho menos escrúpulos, se robe no sólo bienes, sino la tranquilidad y la estabilidad de una familia. Ya basta. Como leoneses, necesitamos que las autoridades realmente hagan su trabajo y cumplan lo que tanto en campaña como frente a los medios, prometen. No puede ser que la zona del Bajío, tan “fructífera”, tan desarrollada y con un crecimiento económico, turístico y empresarial tan evidente, se vea opacada por la inseguridad pública.
¿Qué opinarán los trabajadores extranjeros que han llegado a avecindarse en esta ciudad? ¿Se sentirán iguales o más vulnerables que nosotros que somos leoneses? Los delincuentes no respetan ni tienen miramientos. En época pre electoral, aún cuando los reflectores apunten a otro lado, es claro que URGEN soluciones.
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