A una semana de la jornada electoral, aún millones de mexicanos, se encuentran desconcertados. Muchísimas mujeres y hombres no entienden lo que paso. La sospecha de fraude campea en cientos de miles, millones de ciudadanos. No pueden entender, que esas largas filas de mexicanos que se volcaron, cómo nunca para votar, sufragaron a favor de la candidata de López Obrador.
Los mismos políticos de la oposición, no lo comprenden. Ni aquellos que contendieron y que se vieron favorecidos por el voto popular, no entienden que paso. El voto diferenciado se presento más fuerte que nunca. Millones de mexicanos, votaron por candidatos a puestos de elección popular, de distintos partidos y distintos cargos.
Una verdadera miscelánea electoral se vivió en todos los centros electorales. Votaron por Claudia, mientras votaron por la candidata al gobierno del estado de otro partido, votando por el candidato al senado de la 4T, por el candidato a diputado federal y local de MC y por el candidato a alcalde de la oposición.
Una verdadera mescolanza de colores, identificando las diversas preferencias electorales de los ciudadanos, mostrando una madurez político-electoral pocas veces vista. Por supuesto, que también, el típico voto mayoritario a favor de todos los candidatos de la 4T, encabezado por la candidata a la presidencia de la república, Claudia Sheinbaum.
Y aquellos que pensaban que los pobres sólo votarían por Claudia Sheinbaum, no fue así. Las clases medias y medias altas dieron la sorpresa al votar también, por preservar sus ayudas, contra sus libertades y la democracia. ¡Sí! Cómo lo escucha amiga y amigo lector, millones de mexicanos de estratos medios y medios altos, inscritos en los programas sociales del gobierno de la 4T, sufragaron a favor de la candidata oficial y de los otros candidatos del oficialismo.
A diferencia de hace seis años, de aquellos millones de electores que votaron por el candidato opositor López Obrador, hartos y decepcionados del PRI de Peña Nieto y del triste paso del PAN cómo gobierno, viendo una tercera vía en AMLO, ahora los votantes que refrendaron su apoyo al autoritario y corrupto presidente lo hicieron por miedo a perder sus programas sociales.
Mientras tanto, a estos ilustres ciudadanos de clase media y media alta, se les recordará en sus ciudades cómo a ciudadanos de buenas personas, que pasean en autos de lujo y viajan a lugares exuberantes a plazos, sin intereses mensuales, oliendo a Chanel y llevando flores a sus esposas y amantes. Siempre pendientes del que dirán y con el cuidado de que “casi” nadie sepa, que están inscritos en el padrón de beneficiarios del gobierno de López Obrador.
Hombres y mujeres de paja que usan el apellido y el honor, para ocultar oscuras intenciones, mientras van al club y completan la mensualidad con las dádivas de los programas sociales, así como también, rematar para la colegiatura en el Cole “fifi” mientras despotrican contra los “chairos” y la 4T, que al final de cuentas, les hacen la diferencia en el gasto familiar.
Rodeados de protocolos y lustre social, manteniéndose de incógnitos en sus autos prestados porque los deben al banco, mintiendo con naturalidad contra la chusma y a favor de la gente “bonita”, a la que dicen pertenecer, mientras votan por la candidata oficial, sin importar lo que traiga acuestas y lo que represente con su asociación al crimen organizado.
El 2 de junio, se convirtieron en sicarios del mal, en sicarios de la democracia, apostando a no perder sus privilegios contra las libertades y los equilibrios democráticos. Nos pusieron la pistola en la cabeza, utilizando nuevos métodos para masacrar a millones de mexicanos, que luchamos por la defensa de la patria, sin recordar que en México hay niños, negándonos a otros vivir en paz y libertad.
¿No cree usted?
