
Los megaproyectos son parte de la era actual, donde el progreso se tiene que ver, para poder evidenciar los avances tecnológicos que se tienen en los gobiernos; desde lo local, estatal y federal, cada gobierno busca garantizar su legado en el país, ‘demostrando’ que hicieron algo bien por el progreso y bienestar del país.
Algunos de estos logran trascender en la historia de México, para bien o para mal, lo que queda claro es que tienen que repercutir no solo en la discusión de su era, sino que su análisis y su forma de afectar a la sociedad mexicana debe ser evidente, un antes y un después de.
Desde empresas, medios de comunicación, programas sociales, obras públicas, entre otro sin fin de estrategias para pasar a la historia y dejar huella, bien lo dice la banda Molotov en su canción ‘Hit me’: “[…] Quiero convertirme en músico político y construirle un piso al periférico, quiero acabar con el tráfico; tengo que entrar en la historia de México.”
Todo ser humano quiere ser alguien en la historia, no pasar desapercibido o ser uno del montón, lo mismo pasa con los grandes mandos del país; sin embargo, la historia nos ha dejado claro, que la mayoría que llega al Ejecutivo solo tiene dos opciones, o su paso por la historia no genera interés en la gente y es olvidado, o trasciende por los errores y tragedias que se llevaron durante su mandato.
En la actualidad es muy poco probable que algún líder mexicano salga limpio de su gobierno; la tendencia en los últimos treinta años demuestra que nuestros líderes son agentes que afrontaron más caos que estabilidad.
Desde la devaluación del peso, crisis económicas, narcoguerras, desapariciones, ataques, nepotismo, corrupción, negligencia, desvió de recursos, fraudes, simulaciones, cortinas de humo; eventos que los mexicanos conocemos muy bien, pues hemos convivido con ellos desde siempre.
Uno de los problemas actuales, sin duda, resulta que los gobiernos de los últimos 12 años han llevado la censura contra quienes los critican a otros niveles. Claro, no digo que antes no se censurara a la gente, ni que los gobiernos anteriores fueran justos, el problema resalta en la forma de ejecución de la censura.
No sé qué es peor, que ahora los gobiernos no tienen miedo de aplicar su poder de forma autoritaria e impune, aprobando Leyes de Censura, Espionaje o castigando a el pueblo común por hacer una crítica a un #Dato Protegido; o que los gobiernos anteriores hacían los mismo, pero bajo el agua.
Creo que lo interesante es que ahora no tienen miedo a la respuesta del pueblo, ya que están convencidos que no van a respingar porque los tienen comiendo de la palma de su mano.
Hace unos años, cuando una periodista destapó los problemas de alcoholismo de un presidente y fue despedida de una cadena famosa de radio, el pueblo no dejó de criticar al gobierno, apoyando a esta periodista. Ahora, hasta se les hace graciosas y leves las acciones que tienen para reprimir a la sociedad.
Cómo puede ser posible que un presidente use recursos públicos para evidenciar y exponer datos privados de un ciudadano solo porque señaló que había nepotismo en su gobierno.
Con esto quiero decir que el mayor trascendente de los gobiernos suelen ser sus polémicas o acciones durante las problemáticas que se destapan o de las que se les acusan, desde cómo las toman, qué cosas hacen para resolverlas.
Sin embargo, hoy en día nos encontramos con un nuevo modelo para destacar en la historia; bien lo dijo mi ‘Cabecita de Algodón’, pasarían a la historia de México, pero no de la forma que ellos querían.
Pues el gobierno actual se ha destacado por su necesidad de implementar megaproyectos y megaobras para que la gente ‘vea’ que sí trabajan.
Desde el AIFA, la refinería de Dos Bocas, la rifa del avión presidencial y ahora el Tren Maya; obras y proyectos llenos de errores, polémicas y complicaciones que parece que México es realmente tercermundista por la calidad de sus gobernantes, que a pesar de ser viejos lobos de mar, parece que las cuestiones más lógicas ya las pasan por alto.
Uno pensaría que entonces es porque no tienen la experiencia para este tipo de problemas; sin embargo, recordemos que sí la tienen, pues no se olvida el accidente de la línea 12 del metro de la CDMX; llevado a cabo durante y tras el gobierno morenista.
Recordar esto es ver como si la situación hubiese sido calcada, pues en el caso más reciente del Tren Maya, tras el problema, lo primero que hizo el gobierno fue victimizarse, señalar que los estaba calumniando y que eran ataques de la derecha; igual que el primer caso, primero quisieron echarle la bolita al anterior, pero (de la misma manera) eran ellos.
Ahora dan justificaciones de que no hubo problemas por parte de ellos, minimizando la situación y dando justificaciones absurdas, pues… “[…] no se descarriló, solo se salió poquito […]”.
Sin duda parece que al gobierno del pueblo bueno le encanta burlarse de este mismo; no se sorprendan si en los próximos días dediquen una mañanera para decir que fue sabotaje o que alguien externo lo provoco, porque de ser así, el calcado con la Línea 12 estaría completo.
Pero bueno, la historia los recordará y el pueblo de México no los olvidará, para bien o para mal, están cumpliendo con su sueño, pero tendrán que pagar el precio de la fama.