
Mujeres que se ganan la vida mediante el sexoservicio en las cantinas y bares de la zona centro no cuentan con el carnet de salud.
Las mujeres ofrecen tener relaciones a cambio de cantidades que van de los 300 a los 500 pesos por una hora aproximadamente.
En este tiempos, el trabajo se ha vuelto más riesgoso debido al incremento de la delincuencia.
Magaly, una de las mujeres que desde hace varios años se dedica a trabajar de este modo en las cantinas y bares entre los parroquianos que acostumbran a visitar esos lugares, señaló que cuando alguno de los hombres le pide tener relaciones regularmente ella acepta siempre y cuando lleguen a un acuerdo en cuanto a la cantidad económica.
Señaló que ella regularmente pide la cantidad de 500 pesos por una hora pero en muchas ocasiones los clientes no traen el suficiente dinero y ofrecen menos a cambio de un tiempo determinado.
Cuando los hombres no tienen suficiente dinero, Magaly trata de arreglarse con ellos. Lo menos que les cobra son 300 pesos, siempre y cuando ellos paguen el cuarto que ocupan en los hoteles de Plaza Libertad, en donde cobran 120 pesos la pieza por tres horas con agua caliente y televisión.
La mujer agregó que su trabajo en estos tiempos es demasiado riesgoso, sin embargo, se tienen que arriesgar para poder obtener algo de dinero para mantener a su familia.
“Nos vamos con el temor de que el cliente pueda hacer algo pero luego se va tomando confianza y en muchas ocasiones hasta nos hacemos amigas de los hombres que luego regresan a buscarnos”.
Cuando alguien las invita a salir a algún hotel más retirado, tiene que ser alguien conocido, pues a quienes no conocen le dicen que debe ser en un lugar cerca o mejor prefieren esperar a otro cliente para evitar riesgos.
Asimismo, Magaly mencionó que a pesar de que regularmente piden a los clientes que usen preservativos para evitar contagio de enfermedades de transmisión sexual, a ellas desde hace tiempo no se les pide que realicen algún examen ni les exigen que cuenten con carnet de salud que se expide.
Recuerda que hace años ella tenía una pareja estable pero luego quien fuera su hombre se fue con otra mujer y ella inició a trabajar en las cantinas y bares de la localidad.
Con el paso de los años se fue acostumbrando y ahora primero entra a uno de los bares para verificar si hay algún cliente; si no mira movimiento se sale del lugar y se mete a otro, esperando que le inviten algunas bebidas.
Los hombres son quienes les piden que vayan al hotel, pero primero llegan a un acuerdo sobre el precio y si llegan al precio se salen con los clientes.
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