martes, agosto 25, 2026
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El sexenio del empleo pero no del ingreso

El sexenio del empleo. Así califica su gestión el presidente Enrique Peña Nieto. En términos absolutos podría tener razón. En su sexenio se han reportado más empleos formales que en cualquiera de las últimas 4 administraciones. Tan sólo el año pasado, el Instituto Mexicano del Seguro Social presumió la creación de más de 800 mil fuentes de empleo formales; un incremento de casi el 10 por ciento, con relación al año previo. Y al cierre de enero del presente año, se cerró con el mayor crecimiento para el primer mes del año, en los últimos 10 años. Todas estas cifras lucen bien en las notas periodísticas y en los informes de gobierno. Sin embargo, cabe cuestionarse sobre la calidad de los empleos creados y el ingreso percibido por estos.

En una charla que impartió, hace unos días, el economista Alejandro Gómez Tamez, se presentaron cifras por demás reveladoras sobre el tema del empleo. El primer dato presentado muestra que el nivel salarial promedio de la población ocupada, se ha incrementado apenas en 0.8 por ciento en los últimos 5 años. Los ingresos promedio han pasado de 2.4 salarios mínimos diarios en el tercer trimestre del año 2012, a 2.22 salarios mínimos diarios en el mismo trimestre del año 2017. Las cifras ajustadas por el nivel de crecimiento del salario mínimo y la inflación, evidencian un crecimiento magro en el nivel promedio de ingresos.

Un segundo dato, inclusive aún más revelador que el primero, ha sido el número de empleos por nivel salarial. Sí, el número de empleos formales ha crecido en términos absolutos; aunque la calidad salarial de los mismos se ha deteriorado severamente. El estrato salarial que más ha crecido ha sido el de aquellos que ganan entre uno y dos salarios mínimos. Inclusive, todos los estratos salariales, hasta 3 salarios mínimos, han mostrado un crecimiento constante. Pero debe señalarse que, aquellos que perciben entre 3 y 5 salarios mínimos; y aquellos que ganan más de 5 salarios mínimos, han venido decreciendo. Para este último escalón salarial, entre el primer trimestre del 2012 y el mismo periodo de 2017, hay una diferencia negativa del 30 por ciento.

De acuerdo con el Índice de tendencia laboral de la pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al cierre del 2017, 4 de cada 10 mexicanos tenía un ingreso laboral menor al costo de la canasta alimentaria, la cual se encuentre en poco menos de 50 pesos diarios; y esta cifra ha venido deteriorándose desde el 2015. Es decir, si bien el número de empleos formales se ha incrementado considerablemente, también lo ha hecho la proporción de aquellos trabajadores que no pueden costear ni siquiera una canasta alimentaria diaria. El que estas personas tengan un empleo es positivo. El que no puedan hacer frente a sus necesidades más básicas no lo es.

Desgraciadamente, el tema del empleo no es materia exclusiva del gobierno en turno. Es una labor conjunta entre el sector público y el privado. Las reglas del juego, así como el garantizar un ambiente de certidumbre legal, laboral, económica, de seguridad y política, es papel fundamental del estado. La calidad de los empleos generados y, sobre todo, las remuneraciones que correspondan a estos empleos es, en gran medida, responsabilidad de los dueños de las empresas. Es esencial que todos juguemos el papel que nos corresponde. Las cifras de empleo presentadas por la administración del presidente Peña Nieto pueden ser criticables, pero hay que reconocerlas. Este sí podrá ser calificado como el sexenio del empleo; pero no como el de la calidad de los ingresos.

gituartem@gmail.com

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