“A diferencia de los comerciantes, los artesanos la tenemos mucho más difícil en estos momentos. El comerciante tiene muchas otras alternativas, en cambio nosotros no. Nunca nos había pasado algo así, ni siquiera con la influenza”.
Las palabras anteriores son expresadas por Alberto Vázquez, director del grupo cultural “Oaxaca, arte fiesta y tradición”, quien se encuentra junto con otros compañeros suyos en el Parque Hidalgo, ofreciendo todo tipo de productos de Oaxaca, que van desde dulces típicos hasta mole y tlayudas.
Los artesanos llegaron hace dos semanas, y permanecerán hasta el 6 de diciembre.
“El sector artesanal se está viendo diezmado, desde hace muchos años, por la tecnología y la modernidad. Cada vez las artesanías y artículos a mano son menos conocidas por las nuevas generaciones. Con decir que algunos ni siquiera saben lo que es una guayabera”.
Los artículos chinos también han perjudicado, y los grupos folclóricos que viven de presentaciones, también han padecido los efectos de la “sana distancia”. De manera concisa y lapidaria, apunta: “ya no hay artesanos jóvenes. Muchos tenemos arriba de 50 años. Esto ha afectado a los artesanos desde hace muchos años, pero la pandemia ha sido el tiro de gracia. Depende del color del semáforo, se reduce más el espacio”.
“Ha sido bastante difícil, porque somos artesanos itinerantes, y tenemos que pasar tres filtros: el local (en el municipio que sea que se encuentren) el estatal y además, el federal. Ya sea cubrebocas, tomar temperatura, etcétera. Sabe que deben de cuidarse ellos, y además, los visitantes”.
Recuerda Alberto que, desde marzo, cuando toda la humanidad comenzó a enfrentarse a la pandemia, estaba invitado a la Feria de las Fresas en Irapuato, y cerrar fue todo un problema. Desde el 15 de marzo hasta el 15 de octubre estuvieron produciendo y aprovechando las redes sociales… pero solo les servía para mantener.
Alberto es juguetero de la vieja escuela, y se dedica, entre otras cosas, a la creación de soldaditos de plomo. Sabe que la gente es solidaria, pero muchos otros artesanos tuvieron que buscar más opciones.
AFLUENCIA
Los puestos oaxaqueños que llegan una vez por año a León, y ofrecen toda clase de productos, son ya una tradición año con año. Por lo general, tenían buena aceptación entre el público, así como buenas ventas, pero este año, con la pandemia, no ha sido así.
La señora Josefa García, coordinadora de los artesanos, explica que regresaron de Irapuato, y aunque permanecen todo el día desde las 9:00 de la mañana hasta después de las 9:00 de la noche, y tienen incluso una muestra gastronómica, ha sido todo un reto para los 40 puestos.
Lo cierto es que mantienen todas las medidas sanitarias, y Josefa afirma: “Son momentos difíciles, pero de todos modos hay que luchar”.
