Llega por fin el primero de septiembre, llamado el mes de la patria y el gobierno tuvo ceremonias importantes como fue el informe en el Palacio Nacional de su gobierno, en el tiempo que ha gobernado y en la noche asistió a la instalación de la Nueva Suprema Corte de Justicia.
Quiero adelantar un evento importantísimo que se recuerda que sucedió en 1847.
Los Niños Héroes fue un grupo de cadetes mexicanos que murieron en la Batalla de Chapultepec el 13 de Septiembre de 1847 durante la intervención estadounidense. En la segunda mitad del siglo 19 se otorgó esta denominación de Niños Héroes a 6 cadetes del Ejército Mexicano: Juan de la Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez y Vicente Suárez.. El argumento principal del acto heroico históricamente, descansa en que estos 6 cadetes y otros 40 habían recibido la orden del Oficial Nicolas Bravo de abandonar el Castillo de Chapultepec donde tenía la residencia el Colegio Militar desde el año 1841; sin embargo, ellos decidieron quedarse a defender la plaza ante el avance del Ejercito de los Estados Unidos.
No quiero entrar en detalles de diferentes versiones acerca del desarrollo de los hechos, sino la que conocemos y aceptamos, declarándose que estos cadetes son los últimos en morir en la batalla ante la carencia de municiones y pelearon a bayoneta calada, matando soldados invasores y ellos también fueron sacrificados; sin embargo, en un acto heroico de amor a la Patria, de respeto a nuestra enseña, La Bandera Nacional, Juan Escutia no quiso que fuera tomada por los invasores, se envolvió en ella y se aventó desde las alturas para morir en el cerro que rodea al Castillo de Chapultepec. Este acto heroico, que se puede simplemente describir así, ha tenido una resonancia tan grande, tan enorme que todos los mexicanos debemos de saber respetar y venerar a nuestra enseña patria y conservarla como símbolo de soberanía y amor a la Patria.
Y nos referimos a que es la Bandera Nacional, que en febrero se celebra el día de la bandera y lamentablemente aunque se hacen ceremonias en toda la República, no tienen la trascendencia que debían de tener durante todo el año de respeto y amor a la patria a través de nuestra bandera nacional. Quiero hacer una suplica atenta a todos mis lectores y a los que puedan comunicarse con ustedes, que se haga una cruzada para que todos tengamos en nuestras casas todo el año y poder venerar a nuestra enseña nacional. Ahora el único mes en que se venden en las calles, hagámoslo compremos alguna, curiosamente en estas banderas se fabrican en un pueblito cerca de Toluca.
Pues bien, la historia de la bandera nace desde 1821, después de la consumación de la independencia y se diseñó la bandera nacional con 3 colores: verde, blanco y rojo; pero hubo algunos cambios en la figura central hasta que llegamos al actual, nuestra bandera tricolor con fondo blanco en el centro y un águila sobre un nopal y una serpiente representan como escudo nacional, enmarcado por los tres colores: verde, blanco y rojo.
Este fin de semana habrá otros acontecimientos y en próximo artículos vamos a relatarlos, pero quiero, si ustedes me lo permiten, saber quienes eran los niños héroes, porque son los niños héroes que formaron parte del Heroico Colegio Militar, que a través de los años y los siglos ha ido avanzando en su formación, con cambios radicales en los lugares donde está situado, el primer presidente de la República, Guadalupe Victoria, inició en un decreto la formación que en aquel entonces fue incipiente, pero que fue el inicio de lo que hoy orgullosamente luce como un gran instituto militar y permítame dedicarles que cuando estuve estudiando en México, uno de los lugares significativos fue en las instalaciones que fueron denominadas Popotla, que era la continuación de la calle fuente de Alvarado y finalmente se llegaba a un campo abierto a un edificio donde estaban dando las clases y ahí veíamos desfilar, marchar y hacer ejercicio y era un deleite ver a los cadetes hacer sus evoluciones.
Actualmente el colegio militar es una institución de gran prestigio que sus instalaciones están en la carretera a Cuernavaca, donde se imparten cursos avanzados de ingeniería, humanidades y salud, con casi 3000 alumnos. Este año se graduaron 872 nuevos integrantes de las fuerzas armadas y terminan cursos con un evento que es trascendental, la Jura de Bandera, emulando el acto trascendental de juan Escutia, bajo el Lema: Colegio Militar, Por Honor de la Patria.
Este 16 de Septiembre los veremos desfilar portando en sus brazos esas águilas que representan parte de la historia de nuestro querido México.
Honremos a México, reconociendo el valor importantísimo y la presencia militar de todos los egresados del Colegio Militar.




