
Monseñor Jaime Calderón Calderón, arzobispo de León estuvo presente durante la campaña del programa “Sí al Desarme, Sí a la Paz”, donde insistió que la población tiene crisis de legalidad, tejido social y moralidad.
Este programa de desarme se llevó a cabo este miércoles por la tarde en las inmediaciones de la plaza Benedicto XVI en el Centro de León, donde la población puede canjear sus armas que tienen en casa.
Mientras que los más pequeños pudieron intercambiar juguetes bélicos que incitan inconscientemente a normalizar la violencia de nuestras calles y que fueron intercambiados por juguetes didácticos.
Previó al desarme de los que optaron por participar, el jerarca de la iglesia católica en León dio su voto de confían al programa que es iniciativa del gobierno federal, pero que reunió además a los tres niveles de gobierno.
“Desde siempre como Iglesia nos han ocupado el tema de la paz, pero también como obispo nos hemos implicado en un profundo discernimiento sobre la misión de la Iglesia en la realidad de la inseguridad y violencia que se vive en nuestro país (…).
Con la finalidad de alentar la esperanza de quienes por esta razón viven con miedo, con dolor e incertidumbre; en las últimas décadas en toda la geografía nacional suceden hechos violentos relacionados en numerosas ocasiones con la delincuencia organizada”, indicó Jaime Calderón.
Contexto social actual que precisó Calderón Calderón, se agrava y suma en la incertidumbre de la vida de las personas, familias, comunidades, directamente a la economía, la paz pública, confianza en relaciones humanas como sociales dañando así la cohesión.
“Al ocuparnos de los desafíos de la vida político- social y económica; no lo hacemos como expertos ni como científicos o técnicos; lo hacemos como intérpretes y confidentes de los anhelos de muchas personas, especialmente de las más pobres y de las que sufren por causas de la violencia (…).
Somos un pueblo de tradición con profunda raíz cristiana amante de la paz; sin embargo, se asocian a este modo de ser de los mexicanos antivalores y actitudes negativas entre ellas la violencia”, agregó Monseñor, Jaime Calderón Calderón.
Acciones que aseguró el arzobispo, no son natas, sino son aprendidas del contexto cultural en el que se desarrollan las personas y los distintos contextos que legitiman o van haciendo habitual la violencia.
“Consientes de que la realidad de la violencia es compleja y multidimensional, no podemos atribuirle a una sola causa, hacerlo sería ingenuo y nos llevaría a pretender también con ingenuidad, tener una única solución a una problemática tan vasta y compleja (…).
Consideramos en la Iglesia que convendría abordar el problema desde un enfoque de salud pública; por erradicarla y que debe ser multidimensional como lo he escuchado en la mesa de seguridad”, insistió.
Desde un análisis de los arzobispos de este país, Monseñor señaló que han determinado tres factores que el gobierno debería de tomar en consideración para contrarrestar el tema de la violencia.
“En primer lugar vivimos una crisis de legalidad; en segundo lugar, se ha debilitado el tejido social, se ha relajado las normas sociales así como las normas no escritas de la convivencia (…).
En tercer lugar, vivimos una crisis de moralidad, cuando se debilita la experiencia religiosa de un pueblo, se debilita su cultura”, indicó el arzobispo de León, Monseñor Jaime Calderón Calderón.



