El Seminario Diocesano abrió sus puertas a miles de familias que participaron en la kermesse donde convivieron a lo máximo con diversos eventos musicales, gastronómicos, teatro, charreada, floreo y juegos infantiles desde las 8 a las 21:30 horas.
Al medio día seguía el arribo de padres de familias con sus pequeños hijos, gente de las comunidades cercanas y de las distintas parroquías y colonias de León, para convivir sanamente dentro de las instalaciones del Seminario Mayor, que cada año abre sus puertas para la kermesse.
Con sus niños llenos de alegría, Angelina Muñoz y Rogelio Esparza, señalaron que para ellos es impresionante que se abran las puertas del Seminario, conocer la capilla réplica de la Basílica de Guadalupe, convivir con los seminaristas y demás familias en un ambiente de armonía y felicidad.
Además, se coopera con el Seminario para que tenga recursos para la preparación de los futuros sacerdotes que se necesitan en las parroquias de barrios y colonias de León y los demás municipios de la región, dijo Efraín López, quien con su esposa e hijos visitaron por primera vez el seminario.
Los puestos de antojitos mexicanos se abarrotaron por las familias que los disfrutaron y pasaron gratos momentos con el conjunto musical, los juegos mecánicos, la tómbola y el foro infantil a donde llevaron a sus hijos.
Las botargas de seminaristas atrajeron la atención de los niños que se acercaron para saludarlas, sacarse fotos con ellas, y hasta jugar y bailar.
ESTRECHAN LAZOS
Octavio uno se los encargados de recibir y orientar a la gente, señaló que se cumple con el objetivo de estrechar los lazos con la comunidad diocesana en un ambiente festivo y familiar, en un espacio de convivencia y conocimiento de nuestra institución formativa que es el Seminario Diocesano.
