Las calles semi-desiertas de la ciudad reflejan la decisión de numerosos leoneses de acatar el aislamiento voluntario propuesto por las autoridades de salud como medida preventiva contra el coronavirus.
Ayer, los espacios públicos ya no fueron abarrotados como cualquier sábado ordinario cuando la gente aprovecha para hacer compras, ir al banco, salir de la ciudad o disfrutar de actividades de esparcimiento.
Esta vez, bulevares como el Alonso de Torres, López Mateos y Timoteo Lozano –entre otros-, proyectaron una disminución en el número de vehículos y peatones, “hasta paren días de asueto de Semana Santa”, como se escuchó ocasionalmente.
En León comienzan a surgir comercios que han regulado sus horarios o que, en definitiva, cierran hasta nuevo aviso en espera que pase la emergencia mundial del COVID-19 que altera la vida económica y social del mundo.
“Yo salí sólo hacer un pago obligado, pero mi familia está en casa. Hoy dejo cumplidos todos mis pendientes para ya encerrarnos, más vale prevenir y cumplir lo que nos dicen… (las autoridades)”, expresó Ismael N, padre de familia.
El bulevar López Mateos refleja poca movilidad (principalmente en la mañana y hasta el mediodía), una vía del Sistema Integrado del Transporte que refleja a camiones convencionales y “orugas” con menos afluencia de pasajeros.
Los comerciantes establecidos manifiestan su preocupación por las bajas ventas, pero aceptan que se trata de una situación sin precedentes que obliga a todos a acatar las medidas preventivas para evitar una tragedia sanitaria.
Ya hacia el mediodía, muchos otros leoneses decidieron salir a la calle “como si nada” y las calles volvieron a percibir la muchedumbre.
