
En una fecha que habrá de quedar guardada en la memoria de miles de feligreses e integrantes de la comunidad católica de esta ciudad, las puertas de las iglesias y templos permanecieron cerradas y por vez primera en décadas recientes no se celebraron ni el vía crucis ni la Pasión de Cristo.
Desde el jueves santo por la tarde, en estos centros de culto, autoridades eclesiásticas y de la Diócesis de León confirmaron que debido a la pandemia del Covid-19 no era posible llevar a cabo estos actos de culto y consideró necesario cerrar las puertas.
La decisión generó opiniones encontradas entre los feligreses e integrantes de las agrupaciones y congregaciones de cargadores de templos como el Oratorio de San Felipe Neri, mejor conocido como la Compañía, San Sebastián, San Roque, Templo del Señor de Villaseca, en el barrio de Cata, Mellado y Marfil.
La medida se extendió a zonas de la periferia como Mártires 22 de abril y Campanario, así como a poblaciones rurales entre ellas Santa Rosa, Santa Ana, Santa Teresa, La Sauceda, entre otras.
Las puertas fueron cerradas en templos como la Compañía, San Roque, San Sebastián, Mellado, Señor de Villaseca, Marfil, entre otros.
La ciudad amaneció sin el típico ir y venir de las familias, que también se quedaron en sus casas, sólo unas cuantas personas recorrieron las calles, en medio de un vacío que deberá recordarse por muchos años.
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