
Para los comerciantes del mercado que nos ocupa, la zona es bastante tranquila y apacible durante el día… el problema, tal como señalaron muchos vecinos, comienza en la noche, que es cuando el crimen se desata en el barrio de San Miguel y colonias aledañas.
“Ese es el eterno problema. San Miguel siempre ha sido un barrio así”, señaló Ernesto Acosta, vendedor de tacos y residente en la zona. “Pero de un tiempo para acá el problema es el mismo en todo León y en todo Guanajuato. La policía siempre viene a dar rondines, pero parece que a los rateros no les importa”.
José Guadalupe Suárez, quien vive a unas calles la Independencia, donde ocurrieron los hechos. “Yo nomás empecé a escuchar balazos” evoca. “Después de allí empecé a ver la ambulancia y las patrullas. A veces, es mejor no meterse”. Actualmente, en el lugar de los hechos, aún persisten las manchas de sangre.