Con más de cien años de vida, el puente República afronta las consecuencias del crecimiento demográfico de la ciudad de León.
Hoy resulta un paso insuficiente para el tránsito vehicular, requiere mantenimiento y urge de una “manita de gato” para mejorar su apariencia.
Nació a finales del siglo XIX para unir a los barrios del Coecillo y Santiago.
El puente resistió la inundación de junio de 1888 cuando la ciudad quedó devastada por los efectos de una tromba que arrasó con 2 mil casas, provocó 1400 desaparecidos y se localizaron 240 cadáveres.
A raíz de esta tragedia, generada por el desborde del endeble cauce del Río, el gobierno municipal determinó construir los malecones y la estructura de un puente.
El viejo puente fue dinamitado a principios del siglo XIX y se procedió a construir la actual estructura bajo la tutela del célebre arquitecto inglés, Luis Long.
Al paso de las primeras décadas del siglo XX, el puente República y los malecones sumaron a su misión hidráulica la vocación de vías para vehículos de motor.
En las décadas de los años cincuenta y sesenta, el puente fue paso de camiones para la línea Coecillo para sus rutas “Paloma” y “Llamarada” para conectar a las calles Gutiérrez Nájera, y para la ruta “Pedro Moreno”, entre el puente República y Progreso (datos de la hemeroteca de El Heraldo).
Hoy, el puente República clama atención de las autoridades municipales, porque urge un paso alterno a raíz de la insuficiencia de sus dos carriles viales.
En los años noventa, se realizó una remodelación para regresar la fisonomía original al puente, con sus columnas y ornatos arquitectónicos.
Desde entonces, no hay programas de remodelación.
QUEJAS
Los usuarios tienen muchas quejas, una de ellas es la insuficiencia vial que deriva “cuellos de botella” para un dinámico barrio del Coecillo, que se caracteriza por su pujanza comercial.
Otra queja proviene de los ciclistas, dado que una de sus laterales es una ciclo-vía que se inunda con las lluvias a raíz del recurrente taponamiento de sus coladeras.
Por las noches, resulta un paso inseguro para peatones, debido a la falta de vigilancia policíaca.
El Puente República reclama más atención de las autoridades municipales.
