
Con ventas irregulares pero mucho ímpetu, los gritones, el último vestigio de la Feria de León, se despidieron de la Capital del Calzado.
El último día de la feria de León fue el domingo 13 de Febrero. Como cada año, los gritones comenzaron a ofrecer sus productos de viva voz: “Llévesela, llévesela, a la una, a las dos, a las tres” exclamaban con su altavoz, mientras que la gente llegaba a observar las ofertas y a adquirir los productos.
Cobijas, almohadas, manteles, cucharas, trastos de diferentes precios, formas, tamaños: jarras de plásticos, cuchillos, vasos. Todo siendo rebajado a un precio accesible. Había vendedores de la Ciudad de México, del Estado de México e incluso de Dolores Hidalgo, ofreciendo artículos de alfarería.
Sin embargo, aunque era un hecho que había ofertas para todos los hogares, bolsillos, los gritones reconocieron, abiertamente, que las ventas no fueron lo esperado. Consideraron que quizá debido a la pandemia y a la crisis la situación ha sido complicada, a diferencia de cómo les iba en 2019, esta vez las ganancias estuvieron entre lo “aceptable” y lo “malas”. Lo mismo ocurrió durante la Feria de Verano.
“La gente viene, pero la verdad quiere todo barato… pero si no nos cobraran tanto dinero se les daría barato, eso no es posible, tiene que salir. Después de aquí nos dirigimos al estado de Chiapas, a San Cristóbal de las Casas”, así señaló el trastero, Rafael Castellanos.
Sin duda, la situación es complicada para gritones y ciudadanos en general.