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Se reactivan marroquineros

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En el último bimestre del año se reactivan al menos 1,500 micro empresas de marroquinería en las colonias aledañas a la Zona Piel del Barrio del Coecillo, pero en enero comienzan a quebrar o desaparecer por falta de apoyos y por “terrorismo fiscal”.

La demanda de bolsas, carteras, cintos, mochilas, chalecos, chamarras de piel, comienza a repuntar en noviembre con pedidos de clientes foráneos y compradores que vienen principalmente los fines de semana a la Zona Piel.

Sebastián Olvera se preparó con ahorros de 15 mil pesos y con un préstamo de 15 mil pesos de un cliente, para reabrir su taller de chamarras de piel, con sus propios diseños que ven en las revistas, a los que agrega algún detalle de su creación para hacer la diferencia.

“No invierto en diseño o en moldes, yo los hago, es una ventaja, ni en máquinas de pespuntar, tengo cinco, buscamos proveedores de piel que nos den precios justos, no tan caros, nosotros cortamos los modelos, los pespuntamos con calidad, tenemos experiencia de más de 50 años, es una tradición en la familia desde mi abuelo, de quien aprendimos este arte de elaboración de prendas de vestir en piel”, dijo.

Prefiere no dar su domicilio porque después lo busca Hacienda, como en otras ocasiones, que cuando apenas están teniendo utilidades con gran esfuerzo y sudor de su trabajo, tienen que pagar impuestos, y Seguro Social, “es un ‘terrorismo fiscal’ que nos hace quebrar y cerrar la fuente de autoempleo familiar y de uno que otro amigo trabajador”.

Gabriela Martínez, junto con su esposo, un hermano, un sobrino, un tío y un cuñado, fabrican bolsas de piel y carteras y del pedacero de piel hacen monederos, buscan no desperdiciar nada de material, sino sacar el mayor y mejor provecho.

“Vamos entrando a la mejor temporada del año, con dos y medio meses de anticipación, nos preparamos, coinvertimos dinero todos, unos más y otros menos, otros con trabajo, todos ganamos, le damos con todo al trabajo y hasta velamos en unas horas en las noches cuando es necesario, para no dejar ir clientes, no perder pedidos”, expuso.

Asegura que nadie los apoya de parte del gobierno municipal, estatal o federal, porque lo primero que piden es que se registren en Hacienda para tener acceso a créditos supuestamente baratos.

“Si no estás dada de alta en Hacienda o SAT, no te podemos ayudar con créditos, nos dicen en la secretaría de economía, es falso que haya créditos a quienes más lo necesitan, ya nos ha pasado, que son muchos trámites burocráticos”, aseguró.

Rubén López, quien dice ser “marroquinero de corazón” porque desde niño trabajó en el taller familiar, señaló que el gobierno tiene la culpa de que no crezca este sector porque permite la entrada ilegal de bolsas y chamarras de China y Taiwán, que son sintéticas, en competencia desleal, igual que con los zapatos tenis.

“Si hubiera un control desde las aduanas para que no entre este tipo de mercancía China de manera ilegal, subfacturada, o triangulada, o de contrabando, no se tendrían la invasión de marroquinería y tenis asiáticos”, expresó.

“En la Zona Piel ya se tiene un 50 % de marroquinería sintética, bolsas, carteras, chamarras, cintos, que en muchas ocasiones se ofrecen y se venden como si fueran de piel natural, porque hay comerciantes ambulantes y establecidos que engañan y dan ‘gato por liebre’ a los clientes”, indicó.

El marroquinero Francisco Romo, señaló que en las colonias aledañas a la Zona Piel hay al menos 1,500 micro empresas de marroquinería que en esta temporada alta que comienza en noviembre y termina en diciembre y los primeros días de enero, reabren y se reactivan al 100 %.

En las colonias Kilian I y II, Candelaria, Gavilanes, Cortijo, San Felipe de Jesús, San Pedro de Los Hernández, el barrio del Coecillo, funcionan las picas de chamarras, bolsas, carteras, cinturones, chalecos, monederos, entre otros artículos de marroquinería.

“Las micro empresas de esta industria, surgen y repuntan en el Barrio de San Miguel, hasta en las Joyas, y en otras colonias populares de la ciudad, pero lo grave es que en enero comienza el declive, cierran, quiebran, desaparecen y las familias de estos talleres, cambian de giro, o producen a muy baja escala de subsistencia”, apuntó.

“La PROFECO nunca revisa al comercio ambulante ni establecido de productos chinos que no cumplen con las normas de comercialización (NOM), ni tienen etiquetas de origen, más bien se enfoca a las mercancías mexicanas, en perjuicio de las micro empresas de León”.

Romo señaló que a las autoridades municipales, estatales y federales les hace falta que se den realmente “un baño de pueblo” para que vean la realidad, de que el “terrorismo fiscal”, los incrementos de tarifas de electricidad y la falta de apoyos, asfixia a la micro empresa parejo, no sólo de marroquinería.

“Para rematar a la micro empresa, la dirección de fiscalización impone repetidas multas a locales de la Zona Piel, por colocar chamarras y bolsas en la marquesina o estantería de la pared afuera de los negocios, pese a que no bloquean el paso de peatones”, dijo Sanjuana Torres.

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