Vecinos y comerciantes de la avenida Álvaro Obregón denuncian un persistente olor a caño procedente de las coladeras pluviales; piden atención de las autoridades.
Transitar en el tramo de calle Plaza Libertad a Palma “es todo un martirio”, dicen ciudadanos, quienes señalan que los olores más fétidos se perciben en el cruce de la calle Pino Suárez.
MOLESTIAS
Justo a las afueras de conocida vinícola, tanto consumidores como locatarios “deben taparse la nariz” para evitar molestias estomacales.
Las rejillas se colocaron durante la rehabilitación de las dos principales vialidades de la ciudad, dentro del proyecto Eje Metropolitano Obregón-5 de Mayo, impulsado con recursos federales del Fimetro.
En general, se han realizado por lo menos cuatro etapas; sin embargo, el colector no ha sido conectado al Arroyo del Muerto, por lo que el agua se estanca en la parte alta de las coladeras y genera tales olores.
“Es agua de la que la gente lava los negocios o los puestos de tacos. Es comida la que se queda ahí y que con el sol se hacen más intensos los olores”, compartió Regina Vázquez, quien diariamente camina desde el fraccionamiento El Crucero para dirigirse a su lugar de trabajo.
SIN RESPUESTA
Pese que en repetidas ocasiones habitantes han “urgido” una resolución oportuna, no han recibido respuesta satisfactoria.
La última etapa realizada comprendió un monto superior a los 27 millones de pesos, del tramo Monseñor Antonio Funes al bulevar Raúl Bailleres. El Arrollo del Muerto se encuentra metros adelante.



