
La corrida la abrió Juan Pablo Sánchez quien recibió al primero de la tarde de nombre «Glorioso» de 490 kilos de la ganadería Montecristo. El toro se desplomó en tres ocasiones en el tercer tercio, sin embargo el matador de Aguascalientes supo darle el tiempo necesario para que se recuperara y logró realizar una faena de 7 tandas llenas de derechazos. Acertó estocada completa pero «Glorioso» no se desplomó. Tuvo que descabellar. Recibió aplausos.
El salmantino Diego Silveti enfrentó al segundo astado de la tarde de nombre «Colmenero» de 515 kilos. Logró aplicarle una decena de buenas tandas pero al tirarse matar pinchó en dos ocasiones y tuvo que descabellar. Se llevó aplausos.
Leo Valadez recibió al tercero de la tarde de nombre Ranchero de 500 kilos. El toro dio avisos de quedarse, sin embargo Valadez sacó la experiencia que le caracteriza a su corta edad y logró darle el tiempo necesario al toro, logrando sacar varias tandas que arrancaron los oles en las tribunas.
Buscando torear en redondo el matador fue derribado por Ranchero quien cayó encima de Valadez. El suceso quedó en un susto y regresó para aplicar dos tandas por derecha. Al tirarse matar logró la estocada completa y en el choque fue impactado Valadez, luego el toro hizo por embestirlo y en el suelo nuevamente logró quitarse la cara del toro, el cuál cayó 5 segundos después fulminado. El matador de Aguascalientes recibió dos orejas y el público se le entregó en aplausos.
El cuarto de la tarde de nombre «Azucarero» de 465 kilos fue recibido por Juan Pablo Sánchez de rodillas y pegado a tablas. El toro perdió fuerza en el segundo tercio y el torero decidió matar de inmediato.
El quinto de la tarde de nombre «Perlito» de 475 kilos fue recibido por el salmantino Diego Silveti quién saltó al ruedo decidido a triunfar. Se mostró voluntarioso con una decena de tandas llenar de arte. Pincho al matar y se fue en blanco. Recibió salida al tercio para recibir aplausos.
Para el sexto de la tarde de nombre «Hispano» de 520 kilos el matador Leo Valadez realizó una faena voluntariosa, pincho y luego mató de media estocada. Recibió aplausos.
Y cuando el público ya se retiraba de los tendidos, fue cuando apareció la figura de Juan Pablo Sánchez quien hizo la señal de regalar un toro, el séptimo de la tarde de nombre «Vidriero» de 465 kilos, de quien nadie esperaba mucho, pues los otros seis toros de Montecristo, todos se desplomaron en varias ocasiones, algo que pocas veces se ve en una corrida en la Luz.
Los picadores y los matadores tuvieron que cuidar que el castigo fuera ligero para conservar las piernas de los astados, y sólo Valadez había cosechado dos apéndices.
Sánchez con hambre de triunfo lo recibió de rodillas con el capote, posteriormente con la muleta le pegó por lo menos 15 tandas de pases, logrando que el público se parada a exigirle al matador que continuará toreando.
Sin embargo, en tres amagó con tirarse a matar y el juez ordenó que concluyera con la faena, el público le reclamó al Juez y pedían el indulto cada vez más generalizado.
Para evitar tener una llamada del juez, Sánchez culminó la faena y clavo estocada completa fulminante en contra de Vidriero, llevándose orejas y rabo. El astado recibió arrastre lento. Ambos salieron ovacionados, en lo que significó una corrida de antología para la Virgen de la Luz luego de 18 años de no realizarse.