Muchos son los bares o cantinas emblemáticas de León, y en la Zona Centro del municipio, el Panteón Taurino por su esencia tiene un peso importante como destino turístico-histórico de la ciudad.
El Bar Báltico, Bar Roma, Mónaco, el Círculo, la cantina Cuatro Vientos, el bar Salón Rojo, o la taberna “El Movimiento”, son algunos otros lugares históricos y emblemáticos de la ciudad.
Pero por su temática, el Panteón Taurino fue único en la zona y reconocido a nivel nacional e incluso internacional.
El Panteón Taurino no siempre estuvo ubicado en la Prolongación Calzada, pues fue inaugurado en el año de 1931 y estaba en la intersección de las calles 5 de febrero y Emiliano Zapata.
Esto, de acuerdo con un documento del Archivo Histórico Municipal llamado “Museo Panteón Taurino del Chato Guerra”.
Investigado y redactado por Antonio Pérez Guajardo, dirigido por Roberto A. Mares Zavala y producido por J. Jesús Guerra “Guerrita”, hijo del fundador del Panteón Taurino.
CANTINERO 72 AÑOS
El padre de Jesús Guerrita fue Filiberto Guerra Zúñiga, conocido como ‘El Chato’ Guerra.
Él fundó dicho restaurant bar, interesado en el negocio desde sus 7 años de edad cuando comenzó a trabajar de cantinero.
‘El Chato’ Guerra fue cantinero durante 72 años, su primer empleo fue en la cantina de don Mariano Orozco, ubicada en la Plaza Fundadores.
Para 1912 ya estaba establecido el Hotel México y grandes figuras como Rodolfo Gaona llegaban y al ir a la cantina del hotel en donde el Chato lo conoció personalmente así como a otros toreros y figuras taurinas. Así fue como poco a poco fue aprendiendo y conociendo más y más sobre las corridas.
Duró 16 años trabajando con Mariano Orozco en su cantina, pero para el año de 1928 el chato inauguró su primera cantina llamada Salón XX.
Después de tres años, el Panteón Taurino abrió sus puertas a los leoneses y posteriormente a todos los mexicanos y extranjeros que iban a visitarlo.
Para el año de 1937, una reseña de Don Difi lo describía como una cantina,” la cantina más flamenca “, y señalaba que las mesas eran de granito y sus cubiertas parecían lápidas sepulcrales con nombres de toreros muertos.
PUNTO DE REFERENCIA
El Panteón Taurino no pasó desapercibido, pues era punto de referencia para muchos leoneses y poco a poco fue ganando su fama a nivel nacional e incluso internacional.
Por esta razón el Panteón Taurino, en la calle 5 de mayo y Emiliano zapata, comenzó a ser insuficiente y ‘El Chato’ buscó otro lugar más amplio para construir el Panteón Taurino de sus sueños.
Fue hasta 1948 cuando Filiberto Guerra adquirió el terreno de la Calzada, lugar en donde actualmente se encuentra.
En ese entonces estaba cerca del estadio de futbol y beisbol Patria.
El mismo ‘Chato’ dirigió la obra de construcción del Panteón Taurino, finalizando toda la construcción en el año de 1962.
Una vez inaugurado lo mandó bendecir y el propio Obispo de León, monseñor don Manuel Martín del Campo y Padilla, fue el encargado de la ceremonia.
‘El Chato’ falleció en 1977 y se herencia sin duda fue el Panteón Taurino, lugar histórico que hoy en día sigue siendo muy popular por muchos leoneses, mexicanos y hasta extranjeros.