Mara Silva Rodríguez comenzó a tomar clases de monta en la asociación Sonrisas Bajío, una caída del caballo la semana pasada la dejó hospitalizada y con fractura de la vértebra, luxación de coxis y esguince en la mano izquierda.
Fue en su tercera clase que sucedió el accidente y al preguntar a su instructor si se encontraba asegurada este le contestó que no, por sus medios y como pudo llamó a una ambulancia, estuvo unos días en el hospital ahora pide a Sonrisas Bajío que se responsabilice.
“Me sentí realmente muy mal, caí con la mera columna de nalgas no me podía parar lo que me parece que hicieron correcto es que el maestro me dijo que no me moviera “, dijo.
Silva empezó a practicar monta hace poco menos de un mes por cuatro clases pago alrededor de mil quinientos pesos esta actividad se sumó a lo que su psicóloga le recomendó para controlar su estado anímico, relató que durante las dos primeras clases no la hicieron usar el casco pero esta vez de la caída pidió a sus entrenadores ponérselo porque se sentía insegura en el caballo.
“Yo entiendo que los accidentes pasan que el hecho de involucrarme con los animales hasta levantarte de la cama es un riesgo pero el caballo se paró en dos patas me tiró, tuve fractura de vertebra, luxación de coxis y esguince en mano izquierda y no fueron para llamar a una ambulancia”, mencionó.
Señaló que el personal no le brindó primeros auxilios, y que prácticamente la dejaron a su suerte pues de acuerdo a Silva, “se lavaron las manos para atenderme”, agregó.
Mara ha intentado comunicarse con Sonrisas Bajío sin que en ninguno de sus llamados obtenga respuesta, busca empatía y ayuda pues actualmente es emprendedora y su situación de física no le permite continuar con sus labores cotidianas.
En silla de ruedas y con un letrero que señalaba a Karime Saldaña una de las instructoras que le dio su primera clase a quien responsabilizó, se manifestó para exigir apoyo.
