
La Secretaría de Derechos Humanos del Estado de Guanajuato arrancó el proyecto “Jaral Unidos por el Deporte” que, con una inversión de 300 mil pesos, representa una iniciativa enfocada al fortalecimiento del desarrollo comunitario, la cohesión social y la prevención social de la violencia y para ello se decidió el hacer del deporte una herramienta de transformación social.
Liz Alejandra Esparza Frausto, secretaria de Derechos Humanos, acompañó al alcalde de Jaral del Progreso, Daniel Cimental Barrón, en la entrega de 400 uniformes deportivos, 62 balones de futbol y 300 medallas conmemorativas, además de material deportivo a habitantes de las comunidades de La Bolsa, Zempoala, Llanitos, Providencia, Molinito, Ojo Zarco y El Tecolote de aquel municipio.
Esparza Frausto compartió que estas acciones representan un acto de identidad, pertenencia y corresponsabilidad social entre quienes emigraron y las comunidades que los vieron nacer.
“Nuestra gobernadora, Libia García, nos indicó fortalecer el tejido social por las personas, por las familias y por las comunidades por lo que hoy nos reúne algo más grande que una entrega de material deportivo: nos convoca el amor que cruza fronteras, el compromiso que no se olvida de sus raíces y la fuerza de las personas migrantes que, aun estando lejos, siguen presentes en el corazón y en el desarrollo de sus comunidades”, explicó.
Esta acción fue posible gracias al trabajo coordinado entre el Club de Migrantes “Unidos por Jaral”, radicado en Arizona, Estados Unidos; el gobierno municipal y el Gobierno del Estado, mediante el Programa Migrantes Construyendo Comunidades, el cual impulsa proyectos sociales en comunidades expulsoras de personas migrantes, a través de la Secretaría de Derechos Humanos.
Con esta actividad se pretende reconocer que el desarrollo comunitario no se limita al territorio, sino que se construye también desde el extranjero, a través del esfuerzo colectivo, la organización comunitaria y el compromiso de los guanajuatenses que mantienen un vínculo activo con su lugar de origen.
“Las personas migrantes son un ejemplo vivo de esfuerzo, de sacrificio y de solidaridad. Con su trabajo constante contribuyen no sólo al bienestar de sus familias, sino también al crecimiento social de sus comunidades”, aseguró la secretaria.



