Puede que el lanzador estadounidense Mitch Lively llegara con 11 temporadas a cuesta, pero la conseguida en la Liga Mexicana de Beisbol en 2017 fue la de números que lo dejan como uno de los mejores a lo largo de la campaña.
Su carisma, humildad y generosidad, que lo convirtieron en ‘El Jefe’ con la afición, fueron sólo parte de su gran actuación en el año, en que culminó con foja de 7-2 y permitió 2.41 carreras limpias en 12 aperturas.
“Me sentí muy bien en León, tanto la afición como la directiva se portaron de maravilla con nosotros, no tengo más que palabras de agradecimiento con todos por este verano que viví con ellos”, comentó.
Pero Lively tuvo una temporada loca de principio a fin.
Con dos accidentes y lesiones que lo dejaron fuera por mes y medio, desde un desgarre hasta un golpe de pelota en la nariz, Lively regresó de a poco para reencontrarse con el nivel que le permitió a los Bravos meterse a los playoffs en su temporada regreso a LMB en 26 años.
Los números le dieron su mejor temporada en LMB, con el 2.41 de efectividad que pudieron ser aumentadas de no ser por sus lesiones, que lo alejaron de la representación en el cuerpo de lanzadores en el Juego de Estrellas.
No obstante, Lively es la cara de la alegría y humanismo, pues fuera de la cancha, supo ser el agente de cambio positivo.
Como cuando premió con donas a los encargados de poner en condiciones el campo del Estadio Domingo Santana o cada que era requerido por aficionados y niños, convirtiéndose en el símbolo generoso del equipo. Eso por no mencionar cuando animaba al staff de León en todo momento, siendo la alegría de las giras.
“Me gusta poner buen ambiente en el equipo, creo que cuando en un equipo existe humor y amistad las cosas se pueden dar mejor, fuimos un gran grupo y agradezco a mis compañeros su amistad y lo bien que me trataron”, aseguró.
