
Solo Rafael Perrín sabe llevar este tipo de puestas en escena, sobre todo por ser una obra que aborda el terror psicológico.
El experimentado histrión, dio cátedra de talento, y apoyado con efectos de sonido, luces y varios elementos de producción, puso a mil 200 personas que asistieron a disfrutar de este espectáculo teatral «al filo de la butaca».
Durante hora y media, los asistentes vieron cómo el doctor «Tuck» navega entra la imaginación y la realidad, al punto en que no se sabe si lo vivido es real o es producto de esa terrible enfermedad mental.
Diálogos crudos que provocaron reflexión en los asistentes, explicación sobre los efectos físicos y psicológicos de la esquizofrenia, y momentos de sobresalto, marcaron el tono de la obra.
Al final, el público asistente reconoció la calidad interpretativa, del también director de teatro, quien agradeció estos aplausos, sin duda, un premio a su profesionalismo y brillante trayectoria artística.