Durante el auge de la pandemia del coronavirus en 2020, todas las actividades humanas se vieron modificadas. Algunas se adaptaron mientras que otras, por desgracia, desaparecieron.

El grafiti y el arte urbano no fueron la excepción, pues los artistas de los muros y el aerosol supieron fusionar el mundo presencial con plataformas digitales.

Sobre este y otros temas, Job Emanuel Alba, antropólogo social y docente de tiempo parcial en la Universidad de Guanajuato Campus León, y además trabaja en el Instituto Municipal de la Juventud realizando investigaciones sociales en materia de jóvenes.

Primero que nada, es importante saber definir qué es grafiti, pregunta que el especialista responde:

“Se trata de una práctica urbana que tiene la virtud de estar inmersa en las artes plásticas, y tiene la capacidad de mostrar algo mediante el uso del aerosol y otras técnicas, y que está bajo el objeto de mostrar y visibilizar, con una estética particular. Más allá de lo ilegal o legal, se define como una práctica cultural que se caracteriza por el uso del aerosol y visibilizando las estéticas urbanas”.

Un elemento esencial para sobrevivir a la pandemia fueron las redes sociales y los medios digitales… y el grafiti y el arte urbano no fueron la excepción.

“Es una realidad para todos que las plataformas digitales de socialización, como Facebook, Twitter e Instagram, fueron mayormente explotadas. Instagram es una plataforma muy útil para la gente que se desenvuelve en este medio. La gente empezó a explorar otros formatos, como sticker y planillas, así como formatos personalizados”, señala Job.

La pandemia obligó a todos los dedicados al arte urbano a adaptarse y difundir su trabajo, y hoy en día están ganando dinero de esto y lo han sabido comercializar.

En los noventa, el grafiti solía ser ilegal, pero en la medida que se fue socializando las técnicas fueron evolucionando, lo que logró que los trabajos que no eran apreciados fueran admirados. Con el paso del tiempo, se usaron los muros para comunicar una estética.

“Esto hizo que se perfeccionara la técnica: se hacía realismo, letras más complejas. Eso fue lo que sucedió «dice Job. “Fue aceptado no solo por las instituciones, sino por la misma comunidad”.

ARTE URBANO Y ESTUDIO ACADÉMICO
Job Alba es un destacado académico e investigador en el tema del arte urbano, que pasó de ser una actividad desdeñada y clandestina durante los años noventa a un objeto de estudio respetable.

“Hay dos vías por las que yo me intereso, una de forma personal y otra profesional. Desde pequeño tuve una influencia por la práctica cultural del grafiti, cuando personas cercanas a mi realizaban estas prácticas, y yo recibí esa información. Fue a finales de los noventa e inicios de los dos miles cuando me tocó ver el impacto entre las y los jóvenes”, recuerda.

Posteriormente, al ingresar a la universidad, vio la importancia y el área de oportunidad y encontró las herramientas para poderle dar no solamente descripción, sino también interpretación. Así encontró la manera de explicar algo que ya conocía, y se empezaba a convertir en una práctica cultural con impacto importante en las juventudes de León, que hasta el día de hoy lo tiene.

Así fue somo surgió en interés de explicar de forma antropológica el fenómeno del grafiti.

Actualmente, el grafiti ya está muy aceptado, y han surgido cuerpos académicos para conocer y estudiar este arte urbano. Esto ha permitido que se le de la importancia académica que se merece. Hoy en día hay investigaciones sobre el tema.

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