El panteón de Santa Paula, una vieja construcción que data de la segunda mitad del siglo XIX, está siendo seriamente afectado por la saturación de espacios y la falta de mantenimiento que le ha causado daños estructurales en las bardas perimetrales.
Inaugurado en el año 1861, cuando en el mes de marzo comenzó a recibir los primeros cuerpos, este cementerio enfrenta actualmente la saturación de espacios para sepultar a los guanajuatenses que han perdido la vida.
En su interior, actualmente cuenta con unas 4,200 tumbas y sólo unos 30 espacios disponibles para sepultar a personas, llevándolo al límite de sus operaciones, mientras que las Autoridades municipales carecen de planes para su rehabilitación.
En las tumbas y gavetas que le dan forma, de acuerdo con los mismos empleados del lugar, hay un promedio de dos a tres personas en el interior de las mismas, las cuales cada día están más escasas.
Este panteón fue creado para recibir unos 3,000 cuerpos, cuando llegó a su máxima capacidad en la década de 1950, con el paso del tiempo se fue ampliando y ahora ha logrado albergar unos 1,500 cuerpos más.
Ubicado en el barrio de Santa Paula, este campo santo se divide en cuatro grandes espacios: el Panteón Principal que es el que se ubica en el Acceso Principal, el área para niños y jóvenes, el Panteón Jardín y lo que se conoce como Panteón Nuevo. En todos hay un rasgo en común: el deterioro y el abandono, debido a que desde el año 2016 fue cuando se le hicieron algunos arreglos y se amplió su capacidad al construirse casi 100 gavetas nuevas.
Quienes visitan a sus familiares, que han partido al viaje eterno, son testigos del mal momento que atraviesa, con bardas perimetrales en malas condiciones, gavetas que presentan cuarteaduras, tumbas a ras de piso que no se sabe dónde inicia una y termina la otra.
En este lugar, la mayor parte de las tumbas y gavetas guardan en su interior los cuerpos de personas que fallecieron en los 70, 80 y 90 del siglo pasado y las de años recientes son pocas. Y con todo el deterioro de que es objeto, la actual Administración no cuenta con plan o proyecto alguno para darle mantenimiento, lo que tiene inconformes a vecinos del barrio de Santa Paula y a quienes de manera frecuente visitan a sus difuntos.
“Yo no entiendo que quiere este señor que está de Alcalde. El panteón está en muy malas condiciones, pero eso no le importa y ahora quiere un nuevo Museo de las Momias, mejor que componga este panteón”, dijo, con cierta molestia, Enedina Aguirre, una madre de familia que frecuentemente visita la tumba de su esposo.
Al escuchar a esta mujer, resulta inevitable voltear a ver el estado actual del cementerio, con bardas llenas de humedad, que amenazan con venirse abajo de un momento a otro o el estado de las gavetas, que tienen cuarteaduras en varios tramos.
Entre los visitantes al panteón, debido a sus condiciones, hay temor de que en cualquier momento pueda ocurrir un accidente, pues el mal estado que presenta en general ha despertado esos temores.
Por su parte, vecinos del barrio de Santa Paula, que da nombre a este viejo cementerio, lamentaron la falta de conservación y mantenimiento, pues, en cambio, la actual Administración se prepara para construir un nuevo Museo de las Momias.
“Yo creo que es más necesario un nuevo panteón que otro Museo las Momias, porque ya no hay donde sepultar a la gente”, afirmó Emilio Miranda.
A todos ellos también les preocupa el mal estado de la barda perimetral que da directamente con sus hogares, tanto la de la fachada principal como la lateral, las cuales están hechas a base de roca, pero con el tiempo y por la falta de mantenimiento y la humedad presentan un deterioro que no ha sido evaluado y tampoco atendido.



El panteón de Santa Paula, una vieja construcción que data de la segunda mitad del siglo XIX, está siendo seriamente afectado por la saturación de espacios y la falta de mantenimiento que le ha causado daños estructurales en las bardas perimetrales.