Santos llega en su mejor momento futbolístico y anímico.
Luego de haber tenido un buen arranque en la Fase Regular, le tocó enfrentar una cadena de tropiezos, de los cuales se levantó hasta la Liguilla, donde demostró que sabe manejar situaciones adversas y hacer una excelente lectura de sus rivales.
El cuadro de La Comarca le apostó al juego de conjunto sin darle tanto peso a sus individualidades, tal y como se vio en el partido de vuelta de las Semifinales, donde el técnico optó por dejar en la banca al campeón de goleo, Djaniny Tavares, para dar paso a Julio Furch, apoyado en los extremos por Brian Lozano y Jonathan Rodríguez.
Después de haber eliminado a Tigres, viniendo de atrás con 10 hombres, los laguneros tomaron impulso anímico, pues llegaron crecidos a la serie con el América y tras descifrar perfectamente sus puntos débiles, exhibieron a uno de los grandes, demostrando que tácticamente son un cuadro disciplinado que sabe aplicar a la perfección las peticiones de su técnico.
