Durante la pandemia del coronavirus, que comenzaría desde marzo del 2020, en San Juan de Dios se cercó la zona y se prohibió que la gente se sentara en las conocidas banquitas. De igual forma, muchas de las heladerías se vieron obligadas a cerrar, o en el mejor de los casos, ofrecer servicio para llevar.
La importancia de este lugar es crucial. Tal como señala el difunto cronista de la ciudad, Carlos Arturo Navarro: “El Barrio hasta la fecha sigue llamándose simplemente así, porque el apellido de Arriba para diferenciarlo del de Abajo -San Juan de Dios-, tuvo muy poca aceptación popular”.
“Los orígenes de San Juan de Dios se remontan a las primeras décadas del siglo XVII y tuvo como antecedente, el traslado del antiguo hospital de la Villa ubicado cerca de la Plaza de Armas a unos solares situados fuera de la traza original, hacia el oriente y sur de la población”.
Aunque los primeros meses la actividad en toda la Zona Centro se paró por completo, con el paso del tiempo se reactivó, con las respectivas medidas. El Barrio de San Juan de Dios fue uno de los que continuaba en actividad. La gente visitaba las taquerías y otros negocios con su respectivo cubrebocas y su gel antibacterial.
Hoy en día, a diferencia del Barrio Arriba, que ha perdido la popularidad e importancia que tuvo durante gran parte del siglo XX, San Juan de Dios sigue con vida. Es menester recordar que se le dio particular importancia durante la gestión de Gloria Magaly Cano de la Fuente y de acuerdo a su presentación de resultados en 1 de octubre de 2021, se espera que a futuro el tema se replique en otros de los barrios de la ciudad.
