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San Francisco, tierra de emprendedores

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Se conoce a San Francisco del Rincón por ser el municipio donde más se produce el sombrero, y también por el festival del pambazo, pero la ciudad tiene cientos de historias de emprendedores que diariamente sacan adelante sus negocios, en giros tan variopintos como elaboración de postres en comunidades alejadas, o mazapanes artesanales.

Estas son sus historias.

Jazmín Murillo radica en la comunidad de La Gloria, una de las más alejadas de la zona urbana de San Francisco del Rincón. Para acceder a ella, es necesario tomar al menos dos camiones, prácticamente colinda con Romita, y el tiempo de llegada es de 50 minutos.

Pese a la adversidad, Jazmín ha aprendido a hacer postres tomando cursos y preparándose.
“Me encanta la gastronomía. Así fue como empecé a emprender.

Ahorita mi negocio es local, y espero poder llegarle a más comunidades”, dice la emprendedora quien, además de dedicarse a cuidar de su padre octogenario, prepara unos deliciosos postres como brownies, mousse de chocolate con Ferrero que son su especialidad.

El Instituto Estatal de Capacitación (IECA) y el Gobierno Municipal de San Francisco del Rincón firmaron un convenio de colaboración con el objetivo de conjuntar esfuerzos para desarrollar y ejecutar un programa de capacitación dirigido a la población francorrinconés, con el propósito de capacitar y desarrollar el talento humano de la región.


Emprender con mazapanes en un país donde la marca ‘De la Rosa’ domina prácticamente todas las tiendas de abarrotes y supermercados, es siempre un reto. Aún así, Edna Ileana Zaragoza ha creado la marca ‘Mixapanes’ que se dedica, precisamente, a hacer mazapanes totalmente a mano de sabores tan variopintos como coco, café, mandarina o nuez. Cuenta su historia:

“Tomé un curso en IECA de mermeladas, y nos dieron clase de mazapanes. Yo vengo de cerrar una tienda de ropa de muchos años, y decidí emprender con estos dulces. Empecé a hacer pruebas con sabores, y así surgió la idea. La gente de San Pancho lo ha aceptado muy bien, pues es un negocio en crecimiento. A diferencia de otros, somos un producto completamente artesanal”.

El cacahuate se tiene que tostar, después lleva azúcar y los diferentes sabores.

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