
Quien expresa esto es Francisco Vargas, panadero de oficio y vocación, y quien es parte del equipo de la panadería “La Tradicional”, una de las más características del barrio de San Juan de Dios. Como en muchas panaderías de la ciudad, la gente arribó desde que el negocio abrió sus puertas, para comprar la rosca que disfrutarán la noche del 5 de enero o la mañana del 6.
Este año, en plena pandemia y con sana distancia, se dedicó a hacer y vender rosca de Reyes desde principio de enero. Son diez bultos de harina, 100 kilos de mantequilla, 25 cajas de huevo, entre otros materiales que se usan para hacer roscas de Reyes.
Lo primero que se hace es revolver la masa. Luego se pesa. Más tarde se coloca en charolas y se deja reposar. Cuando se le da forma al pan toca el momento de esconder los muñecos que posteriormente saldrán cuando a algún desafortunado de la familia o el trabajo le toquen. El siguiente paso es untarla con huevo y colocar pasta y los adornos, como el acitrón, el higo o la cereza. Se deja reposar un rato más y finalmente se introduce en las cajas.
Para Francisco y otros panderos, saber que son responsables de llevar roscas a los hogares de la gente de León es un verdadero honor. Tal como él lo explica: “Esto es algo muy bonito. Es un orgullo y un gusto ser parte de esto. Tenemos toda una vida de hacerlo y siempre es una satisfacción. Yo voy para 35 años de panadero”.
“El reto de este año es dar un producto de calidad, y hacer las cosas lo mejor posible, con o sin pandemia”, concluye Francisco, quien muestra que hay roscas desde 270 a 400 pesos.