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¡’Reviven’ el Montes!

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El Cine Montes, inaugurado en 1959, siendo su propietaria Eugenia Lance, viuda de Montes, uno de los principales iconos del municipio, lugar de paradero para autobuses foráneos, luego de permanecer cerrado por años será transformado para convertirse en Foro Cultural de Silao.

Claudia María Trujillo Hernández, cronista de la ciudad, señaló que los espacios guardan en su memoria fragmentos de antiguos habitantes que alguna vez transitaron por ellos, sitios que sirven para recordar lo efímero que es nuestro paso por la vida.

Su historia

Respecto al Montés, la cronista señaló que aun cuando no hay fecha exacta de la llegada del Cine a Silao se sabe que para la segunda década del siglo XX estaba en funcionamiento un Teatro-Cine donde se llevaban a cabo diferentes proyecciones, localizado en el Jardín Principal.

Por ejemplo, el Cine-Teatro Rex, que posteriormente pasó a ser el cine Venecia, el Cine-Teatro Zaragoza, entre otros.

Recordó que el Cine Montes se inauguró en Silao en 1959, siendo su propietaria

Eugenia Lance, viuda de Montes, por lo cual se puede deducir el nombre del edificio que se localiza en la esquina de la avista 5 de Mayo-Álvaro Obregón.

Una vez que el Cine Montes fue inaugurado de inmediatamente se posicionó como uno de los lugares más importantes de la población.

Era uno de los puntos favoritos de reunión ya que en la segunda mitad del siglo XX era la terminal de los autobuses que se trasladaban a diferentes destinos.

Entre los habitantes eran preferidas por las familias las funciones de matiné del día sábado y domingo que empezaban entre 09:00 y 10:00.

En ocasiones proyectaban hasta tres filmes y podían elegir entre dos precios dependiendo del lugar en que el visitante deseaba sentarse, ya que los asientos de la parte baja eran más costosos por ser los más cómodos.

Los grandes éxitos de taquilla estuvieron encabezados por El Santo, Antonio Aguilar, Mario y Fernando Almada quienes se convirtieron en héroes de la pantalla.

La función del día lunes era conocida como “La Popu” debido a que se proyectaban películas de índole popular.

Los cácaros, los novios…

Los encargados de que la cinta corriera adecuadamente sin contratiempos eran los “cácaros”, ya que en caso de alguna falla técnica ellos eran los responsables.

Las parejas de enamorados optaban por un horario vespertino ya que a esas horas se desocupaban de sus labores o eran los momentos en que se les permitía “echar reja”, claro, siempre con el consentimiento de la familia y en ocasiones en compañía de algún pariente o chaperón.

Al salir los espectadores acudían por una torta con Don Cata, por unos tacos con Martína o por una nieve, un raspado, tazas de café, pocillos de chocolate, frutas, dulces, chalupitas, enchiladas, tamales, limas que se vendían en las cercanías.

Con el tiempo el cine Montes pasó a ser un mudo espectador de las transformaciones de la ciudad, por sus pasillos transitaron diferentes generaciones que observaron, conocieron, interpretaron y construyeron su sociedad.

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