
El titular de la Dirección de Fiscalización, Alejandro Barbarino, informó que la propietaria Norma Gámez Moncada y los 10 fotógrafos involucrados acordaron una relación de respeto para evitar diferencias que afecten a los turistas y la ciudad de Guanajuato.
“Los fotógrafos que trabajan aquí podrán sacar sus fotos en el tercer escalón y la señora, que es dueña del inmueble, podrá sacar sus fotografías en el balcón que es de su propiedad”, dijo.
Explicó que de parte de las autoridades se va a trabajar en la elaboración de un reglamento para los trabajadores de la lente, narradores y guías de turistas que laboran y así evitar problemas posteriores.
Lo anterior, debido a los constantes reportes de abusos y malos tratos de parte de las personas que trabajan en el lugar y que han sido señalados por ejercer violencia contra turistas y visitantes.
El funcionario aclaró que en el callejón del Beso, debido a esta disputa, se respetó el derecho de la propietaria del inmueble donde se ubica el “Balcón de Ana”, que decidió cerrar este espacio.
Señaló que todos y cada uno de los fotógrafos deberán ajustarse al acuerdo y en caso que alguno de ellos no lo respete se aplicarán sanciones y una de ellas es que no puedan laborar más en el lugar.
Con el acuerdo logrado, los turistas y visitantes al Callejón del Beso podrán tomarse las fotos donde ellos quieran y recorrer el lugar, como parte de las visitas a este lugar, que es uno de los más visitados por el turismo que llega a Guanajuato.
Para comerciantes, prestadores de servicios y vecinos de la zona resulta necesario un reglamento que ponga fin a los abusos y actos de violencia que suelen utilizar los fotógrafos y sus ayudantes contra los visitantes.
Prestadores de servicios señalaron que además de los 10 trabajadores de la lente, hay otros 5 o 6 ayudantes, quienes se encargan de vender las fotos que los turistas se toman en el lugar y a quienes obligan a adquirirlas por la fuerza.
“No hace mucho uno de los ayudantes de los fotógrafos hasta goleó a una turista porque ella no quería comprar las fotos que le tomaron y que ella no pidió. Yo creo que, si hace falta un reglamento y más vigilancia para evitar esos abusos”, aseguró Juan Carlos, guía de turista.