
Así lo expresó Helen Anaya, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), quien recordó que este año hubo recortes de horario y aforos, entre otras cosas, que tuvo como resultado ingresos muy limitados.
“En un inicio, pensábamos que nuestra recuperación sería para el 2021 o el 2022, pero actualmente ya estamos pensando que será hasta el 2023 o 2024. Cada día se alarga más y se estira más la liga, y el dilema es hasta dónde podemos estirar la liga sin romperla, porque la industria está muy lastimada económicamente hablando. Los contagios están a tope”.
“Pareciera que hay dos mundos: el que quiere cuidarse y aquel que no tiene ningún interés”, protestó Anaya.
CONSECUENCIAS
En el sector restaurantero, abundan meseros que han perdido su trabajo a raíz de la crisis, entre otros problemas que enfrentan a diario.
“Actualmente no hemos tenido cierres, y de haberlos los vamos a conocer a principio de año” dice Anaya. “Ahorita lo que tenemos es un montón de deudas, de compromisos y de pasivos”.
De todos los restaurantes, los que tienen más riesgo son las empresas familiares, porque las cadenas, se les puede subsidiar y se pueden dar otros lujos, mientras que los familiares no tienen tantas ventajas. Por tanto, son los más vulnerables.
A Anaya le es preocupante que uno de cada mil habitantes muere de coronavirus, por eso no baja la guardia en la entrega de cubrebocas. Considera de vital importancia concientizar y poner el grano de arena. Hasta el momento han repartido 45 mil cubrebocas. Todo hecho con recurso propio. Ya en enero volverán a la carga en la campaña de repartición de cubrebocas.