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“El despertar del pueblo guanajuatense, no es cualquier cosa. Significa, la reivindicación de la historia del México de la independencia, de la Reforma y que decir, de la mismísima Revolución Mexicana, donde Guanajuato y los guanajuatenses han tenido un lugar privilegiado en los tres grandes momentos de la transformación política y social del país. Y no podía ser menos, en estos momentos donde la nación se debate entre la presencia de fuerzas usurpadoras que pretenden instalar una nueva dictadura en México”.

Prácticamente a una semana de la gran marcha ciudadana en todo el país y, por supuesto, en nuestra ciudad de León, sigue resonando fuerte, muy fuerte el nutrido grupo de ciudadanos que se dieron cita el domingo pasado, en punto de las 12.00 horas en el Arco de la Calzada. Independientemente del número de personas que acudimos a defender nuestro sistema democrático y, por consiguiente, al INE con el coro de miles de habitantes en León, al unísono coreamos: ¡el INE no se toca!, ¡el INE no se toca!

La concentración fue un verdadero éxito. Hacía mucho, mucho tiempo que la gente del municipio más grande del estado no salía en esa cantidad a las calles, sobre todo, con la algarabía y entusiasmo de familias enteras. Es verdad, que la inmensa mayoría de personas eran adultos. Se notó la poca afluencia de jóvenes, me refiero a universitarios o preparatorianos. Sin embargo, los manifestantes divididos prácticamente a la mitad de mujeres y hombres, salieron a abarrotar la calle Madero y evidentemente el Jardín Principal.

Las cifras oficiales rondan entre los 10 mil y 12 mil manifestantes. Nadie, absolutamente nadie llevaba consigo el típico o humillante sándwich, torta o refresco que dan para ‘acarrear’ a la gente. Muchísimo menos, los tradicionales autobuses urbanos o foráneos en los alrededores del Arco de la Calzada o en las calles paralelas a la calle Madero. Sin lugar a dudas, una gran fiesta ciudadana ordenada y pacífica donde las mujeres y hombres, expresaban con energía y en algunos casos, con sentimientos de rabia e impotencia al gobierno federal.

Las expresiones de solidaridad al INE y a sus consejeros, sobre todo, lo que representa el Instituto Nacional Electoral para los mexicanos, la representación más pura y nítida de lo que es el poder, en todos y cada uno de los distintos puestos de elección popular que cada tres años o seis, según sea el caso, se expresa por la vía del voto. La manera de ejercer eso que llamamos o conocemos como democracia. Cómo nunca antes, nos hemos visto amenazados los mexicanos, en perder ese derecho ciudadano.

Volviendo con la gran marcha ciudadana en León, la gran clase media se volcó con fervor a expresar su descontento con la reforma política que pretende imponer el tirano presidente. El 99% de la gente, ciudadanos que nacieron en León y que viven en la gran ciudad del cuero y del calzado y una minoría de políticos, que de igual manera ejercieron su ciudadanía y el derecho a la libre expresión y manifestación de las ideas, para hacer una gran unidad de pueblo en defensa de la patria.

El despertar del pueblo guanajuatense, no es cualquier cosa. Significa, la reivindicación de la historia del México de la independencia, de la Reforma y que decir, de la mismísima Revolución Mexicana, donde Guanajuato y los guanajuatenses han tenido un lugar privilegiado en los tres grandes momentos de la transformación política y social del país. Y no podía ser menos, en estos momentos donde la nación se debate entre la presencia de fuerzas usurpadoras que pretenden instalar una nueva dictadura en México.

La armonía ciudadana o civil que floreció la semana pasada en medio de la defensa de nuestras instituciones, concretamente la más sentida y respetada por el pueblo de México, validada en León, Guanajuato al grito de ¡el INE no se toca! Trajo consigo un sentimiento de aliento y de despertar de la gran clase media, que no tolerará ninguna componenda de partido político alguno, que ose traicionar al pueblo en beneficio de la actual mafia en el poder, que gobierna el país.

En el mundo de hoy, con los gobiernos populistas como el de López Obrador y su partido MORENA, la pretensión de transformación hacia la reforma y el cambio político en el discurso demagógico, no es otra cosa, que pretender ser dueños de una legitimidad disfrazada para perpetuarse en el poder y dedicar más tiempo al botín del poder por el poder. Por ello, la concentración de la autoridad en un solo hombre, es la obsesión de aquellos hombres como AMLO.

La libertad, hoy se convierte en un valor intrínseco para los mexicanos por encima de la nefasta y populista idea de transformar el país, para dejarlo peor que cómo lo dejaron los del PRI o los del PAN. La libertad y la solidaridad de la clase media, nos lleva irremediablemente a confrontarnos en una lucha de clases, que él propio presidente ha iniciado, para perpetuarse en el poder.
¿No cree usted?

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