
Algunos están en espacios sobreocupados, y en caso opuesto, otros, como es el caso del señor Pablo Reyes, les da un espacio muy amplio, pero se dedica las 24 horas y los siete días de la semana a atenderlos.
Sobre la cuestión de los albergues, el abogado y activista por los derechos de los animales, Gabriel Rocha, miembro fundador de la asociación ‘Proyecto Yolkatl’, expone: “La situación de los albergues está delicada, porque todos tienen sobrecupo. En León es muy sensible porque el municipio ha regularizado el uso de suelo, manejo de desechos, principalmente biológicos; hay que tener el carnet de vacunación, que estén desparasitados, esterilizados, etc. La situación es que todos los albergues operan con recursos propios y solicitan donaciones por redes sociales”.
Es muy difícil que se otorgue el título para tener una asociación civil y así deducir impuestos. Rocha explica que una cuestión delicada de la actual administración federal es que se cortaron ese tipo de otorgamientos de CLUNIS, y después cierto límite de recursos se deben de justificar.
Rocha concluye: “En aspectos generales, este es el tema: la mayoría de los albergues recibe poca ayuda, y todos batallan para percibir recursos y también hay que ser francos: nunca falta quienes han abusado y la sociedad se da cuenta. Por unos pagan todos, y aquí quienes sufren son los animales”.
PALABRA DE RESCATISTA
En San Francisco del Rincón está la historia del señor Pablo Reyes, quien coordina y dirige el ‘Albergue Don Pablo’, ubicado a la entrada de dicha ciudad. Para él, un gran problema es la falta de conciencia de la gente, que se da en su municipio, en León, en Guanajuato y en todo el país. Le ha tocado gente que, en cuanto saben que tiene un albergue, le “avientan” los perros y los dejan a su suerte.
Rocha señala que en México es necesaria más cultura hacia los animales. Él tiene 90 perros y explica que no tiene sobrecupo, pero se dedica de lleno a cuidar y procurar a los canes.