Después de una invitación surgida en redes sociales para marchar contra el aumento al transporte público, más de 3 mil leoneses (según los organizadores) se reunieron en el Arco de la Calzada y se dirigieron al Palacio de Presidencia, reclamando a los empresarios y políticos lo que consideran un precio injusto y abusivo.
La participación fue variada: hubo adultos mayores, estudiantes de todos los niveles educativos, familias enteras, personas con mascotas, obreros, ingenieros, licenciados y pequeñas de ocho años como Vero del Carmen, quien asistía acompañada por sus padres. No faltaron maestros de guitarra como Saul Cedillo, o gente de teatro como Julio Castillo. Todos, sin excepción, gritando al unísono “¡No al aumento!”
Desde las 4:00 de la tarde los leoneses se congregaron en el Arco de la Calzada. Los primeros en llegar fueron los activistas de las diferentes organizaciones civiles, quienes comenzaron a escribir sus consignas en diferentes pancartas. Unos jóvenes llevaban una manta con la figura de la Oruga, que decía “EL LUTO DEL PUEBLO”.
José de Jesús Vargas, de la asociación “Parlamento Ciudadano” explicó a EL HERALDO que el aumento es injusto, y se le debía expresar al alcalde un rotundo no. “Desgraciadamente el alcalde y toda la administración son los gerentes de la clase empresarial. Esto no se vale. En León somos ciudadanos naranjas, porque diarmanete nos exprime la clase política junto con los empresarios”.
Alrededor de 20 organizaciones civiles participaron, difundió Vargas, quien advirtió que se debe corregir la tarifa, y en caso de que los empresarios no ajusten, que sean suplantados por otros. “El alcalde tiene dos opciones más: municipalizar el transporte o que se vaya del cargo, porque no puede con el paquete”.
La gente comenzó a marchar saliendo por la calle Progreso e ingresando al bulevar López Mateos. Habían jóvenes que consideraban que no debía haber ya marchas pacíficas, y otros que prometieron seguirse saltando el transporte público. Una de las consignas más repetidas fue “¡Lárgate Santillana!”
En López Mateos, el personal del Optibus cerró los accesos. Los manifestantes preguntaban: “¿A qué le tienen miedo?” La gente cantó el Himno Nacional Mexicano, y agitaban las banderas tricolor. Fue cerca de la Zona Centro cuando policías con cascos y toletes se formaron en pleno López Mateos. Una mujer le preguntó a uno de los policías que custodiaba una oruga: “¿Pues tú a quién sirves? ¿A quién defiendes?”
Un grupo de jóvenes no se amedrentó ante los uniformados, gritándoles: “Esos de azulito, también ganan poquito”. Entretanto, uno que otro conductor le deseaba suerte a los marchantes, ya fuera con un aplauso o con su pulgar. Chicos con máscara del Guasón y Kylo Ren también sostenían pancartas quejándose de un pésimo servicio.
Los manifestantes accedieron a la Zona Centro. No faltaron los negocios y comercios que por seguridad cerraron sus puertas. Una vez frente a Presidencia la gente no paró de gritar, cantar y protestar ante una hilera de policías que se mostraban imperturbables.
Bertha Acevedo los exhortaba: “¡Pasen a la Historia! ¡Rebélense un minuto aunque sea!”
Entretanto, diferentes organizaciones civiles se reunieron a la sombra del astabandera, con los objetivos de visibilizar lo que la ciudadanía piensa, realizar peticiones y un amparo colectivo debido al aumento del pasaje.
Poco a poco la gente se dispersó, pero como señaló el activista Visente Hernández, la lucha seguía en pie.
