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REFORMA JUDICIAL: UNA LOCURA NUMÉRICA

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La tan cuestionada Reforma Judicial que pretende llevar a cabo el actual gobierno federal, del presidente López Obrador y la 4T. Qué insisten e insisten que el pueblo “bueno y sabio” debe elegir a jueces, magistrados y ministros por voto popular, con el propósito de terminar con la corrupción que impera en el poder judicial.

Sin ninguna duda, es necesaria una profunda reforma al poder judicial federal, cómo también, en el ámbito local en los estados de la república. Estoy convencido que todo mexicano que ha tenido contacto directo o indirecto con juzgados y juzgadores federales y locales en cualquier entidad federativa en México, tienen claro que la injusticia impera, así como la desigualdad en materia de justicia.

Así como también, la enorme tardanza y burocracia para la impartición de justicia. Nadie discute lo obvio y evidente. Por supuesto que la reforma judicial, debe alcanzar a los ministerios públicos y defensores de oficio en los dos niveles de gobierno: federal y estatal. Ni que decir, respecto a la Fiscalía General de la República y las Fiscalías en los estados.

Pero, de eso, a que los ciudadanos elijan a los juzgadores por voto popular, es una locura y enorme irresponsabilidad de López Obrador, cómo de la virtual presidenta ganadora de las elecciones federales del 2 de junio, Claudia Sheinbaum. Ha despertado tanta inquietud y preocupación por un amplio sector de la sociedad, desde luego, por los propios juzgadores y conocedores del derecho, que el tema ha escalado el ámbito internacional con respecto a la inversión extranjera.

Tan es así, que el martes de la semana pasada, a pregunta de un periodista en la conferencia mañanera, le preguntó al presidente de México, ¿cómo seria la elección para los diferentes cargos del poder judicial? “Una de las complejidades que tiene la iniciativa de reforma al poder judicial, es el número de cargos a elegir y un gran número de aspirantes”.

“Por ejemplo, tan sólo en la CDMX, estaríamos hablando que tan sólo de impartidores de justicia a nivel federal, son 339 entre jueces de distrito y magistrados, es decir, habría alrededor de 2000 personas en las boletas el día de la elección. ¿Como se podría hacer para evitar, esa complejidad que el ciudadano tenga que llegar a la urna y tener que elegir 339 cargos, entre dos mil aspirantes?”

La respuesta de AMLO es una auténtica joya: “Hay dos formas, hay que ver si se puede distribuir por distritos, definir distritos y si hay que elegir en cada distrito, que se yo, 30 jueces, y se inscriben 300 pues se ponen los trecientos nombres en una papeleta. Y el ciudadano, puede ahí, de los 300 elegir 30 luego se hace el conteo. Cuantos se repiten más, por poner un ejemplo. No creo que haya 300 por distrito”.

“Te llega tu boleta y tú vas viendo a quien conoces, a quien escuchaste, porque va a ser después, de que, se den a conocer, después de la campaña, pero eso son asuntos de procedimiento, que sí se resuelven. En el caso de los ministros, son 11, vamos a suponer que se inscriban 110, 10 veces más, o 20 veces más, 200, de ahí sacas los once”.

“Además tiene que ser, si son 11, tienen que ser 6 mujeres y 5 hombres, porque se está planteando que haya igualdad, pero eso, son asuntos de procedimiento, aquí lo importante es que se renueve con la participación de la gente, el poder judicial. Es que es importante siempre, una renovación, una reforma, más cuando se está en una situación de decadencia. ¿Como lo resuelves?”

¿Qué le parece la sencilla, fácil y didáctica explicación del sesudo mandatario? Seguramente para cualquier mexicano, mayor de edad, será muy ágil ir a votar por ilustres desconocidos para jueces, magistrados y ministros. Ni siquiera el presidente sabe y conoce su propia iniciativa de reforma judicial, donde no es posible votar por distritos (electorales), ya que en su iniciativa se habla de votar por circuitos judiciales.

¡En fin! Ya se entiende porque en el exterior, existe un auténtico pánico y total desconfianza de invertir en nuestro país, con un Estado de Derecho, exponencialmente peor al que siempre hemos tenido.

¿No cree usted?

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