
Sobre el tema de la reducción de la jornada laboral mencionó que hay que estar al pendiente de esta situación que enfatizó que está bien y es justa, pero se debe de hacer de manera gradual para no sumar más a los niveles de inflación que en los últimos años han encarecido de forma muy patente la vida en este país.
“Hay muchos factores que se tienen que analizar; no se trata nada más de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales o 46 y ya, ¡listo! Debe ser gradual porque si no va a haber segmentos o sectores que les va a ir como en feria y va a resultar contraproducente”, subrayó.
Mencionó que seguramente se propiciará la inflación ya que al final, el que va a pagar todos estos incrementos será el consumidor final que “somos todos”.
Puso el ejemplo de una línea de producción que nada más puedes hacer 100 piezas en un turno de 40 horas, va a tener que contratar más gente, pagar más salarios y aumentar los costos.
“No es tan fácil. Hay muchas consideraciones que se tienen que hacer por supuesto. Hay que ver el beneficio de los colaboradores pero también de las empresas porque las empresas son quienes generan los empleos, son quienes generan las riqueza, misma que luego el gobierno, a través de nuestros impuestos, utiliza para realizar sus proyectos”, comentó.
Mencionó que se tiene que hacer de una manera muy inteligente y de ahí la importancia del Parlamento Abierto, de las pláticas que se realizarán en el Congreso para que tanto trabajadores, como el sector empresarial, expongan los pros y los contras de esta modificación.