
De acuerdo con la página de la secretaría en cuestión “En el municipio de León viven 20 extranjeros que pertenecen a la comunidad de Polonia. 5 mujeres fueron refugiadas durante la guerra. Solo 3 de ellas aún viven; Francizka Pater, Aleksandra Glzyvowicz, Walentyna Grycuk. Sus hijos, nietos y bisnietos están en Guanajuato”.
Hoy en día, cualquier amante de la historia local y mundial puede conocer los inicios de la huella polaca en el municipio. Basta con ir a la Hacienda Santa Rosa, que en su tiempo fue conocida como “La pequeña Polonia”. A muchos de sus habitantes de les conoció como “Los niños de Santa Rosa”.
Los hechos son conocidos por muchos habitantes de la comunidad de Santa Rosa. La mayoría mira el edificio y sabe que allí habitaron refugiados en la década de los cuarenta. El lugar era una vieja hacienda, que en su momento tuvo que ser restaurada para acoger a los polacos.
Los antecedentes de la comunidad datan de 1942, cuando el entonces primer ministro de Polonia, Wladislaw Sikorski, firmó un acuerdo con México, optando por Guanajuato debido a su ubicación céntrica.
En el libro “Los mártires de la democracia”, del historiador Héctor Hesiquio Rodríguez, se aborda este importante momento histórico de León.
Entre los datos importantes que se recopilan, está que en 1945 el entonces secretario de Gobernación, Miguel Alemán, “visitó la hacienda y anunció a la población polaca la conclusión del carácter de residencia forzada, y tenían la autorización de instalarse y trabajar fuera del campamento, con la única condición de obtener permisos individuales ante Secretaría de Gobernación”.
Esa es la historia de estos exiliados, cuyo impacto persiste hasta hoy.