
Cada día, se acerca e intensifica más la temporada de lluvias. Las inundaciones han sido algo natural en la historia de León.
Algunas pequeñas, otras de considerable importancia, y otras totalmente monstruosas. Prueba de ello fue la de 1888. Un día como hoy se conmemora tan terrible fecha.
A finales de la penúltima década del Siglo XIX, León crecía de manera pujante y próspera. Era la segunda ciudad más importante del país.
La industria, el trabajo de la gente, la labor de los empresarios y ciudadanos de otras partes del país y el mundo que llegaban a hacerla crecer… parecía que nada la detendría, pero por desgracia, no fue así. La noche del 18 de junio de 1888 todo cambió.
OCURRIÓ LA INUNDACIÓN
En aquellos años, León tenía una población de casi 100 mil habitantes. Algo inmenso para una ciudad decimonónica de provincia.
Además, se componía de 500 calles y 8 mil casas… pero desde el día 6 las lluvias comenzaron a caer sin interrupción.
Todo esto queda descrito a detalle en el libro “Inundaciones graves de León” de Carlos Arturo Navarro Valtierra, cronista de la ciudad.
El 18, es decir, un día como hoy, comenzó lo que parecía una lluvia normal, pero se transformó en una temible tromba que creció desde los cerros de Ibarrilla, desencadenando la peor lluvia en lo que va de la historia de León.
Para las crónicas de la época están en lo que escribió el entonces jefe político, Carlos G. Basauri.
La destrucción se extendió por toda la ciudad, pero fue en el barrio del Coecillo donde se ensañó particularmente, pues muchas casas eran de adobe.
A las 2:00 de la madrugada cayeron muchísimas casas, de acuerdo con los registros de la época, fueron más de 2 mil hogares destruidos, 242 cadáveres, mil 400 desaparecidos y más de 5 mil familias que quedaron en la miseria.
Fueron 2 millones 150 mil pesos en pérdidas, una cifra exorbitante para el Siglo XIX.
Hoy en día se pueden ver varias placas en la Zona Centro, que representan los vestigios de dicha inundación.
En Madero y Doblado, donde hoy en día hay un mini supermercado de una conocida cadena, está una placa que señala el nivel del agua.
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