
De su mente y sus manos es “La Tenería”, famoso conjunto que muestra a unos burritos y un arriero, y se encuentra en el Malecón del Río, muy cerca del puente Hidalgo.
Hace un año, Lorea dejó este mundo, pero su legado continúa vigente a través de su obra y, por supuesto, a través de sus seres queridos.
Su hijo Alfonso habla en entrevista para este medio informativo, sobre todo lo que su padre hizo a lo largo de su vida y cómo impactó no solamente en la memoria leonesa, sino también en su paisaje.
Actualmente el Archivo Histórico hace una exposición sobre su trabajo que puede ser visitada entre semana por la ciudadanía. El escultor nació en la colonia Industrial en 1944, y desde niño supo que tenía un amor por las artes. A muy corta edad se interesó por aprender, y desde preescolar hacía esculturas con plastilina. Dicen que infancia es destino, y en el caso de Lorea se cumplió esta máxima.
“Él tenía diversas técnicas. Las últimas obras que realizó fueron en bronce y cantera”, recuerda Alfonso sobre el estilo característico de su padre. Algunas las hacía en el tiempo récord de 30 días. Hacía todo lo necesario para obtener piezas hermosas, no solo de esculturas, sino grabados, bocetos, pinturas, piezas pequeñas que esperaba hacer de gran formato en un futuro; hasta tener una producción de cerca de 10 mil piezas. Iba desde el arte sacro hasta el arte abstracto o moderno. Admiraba a los escultores clásicos como Miguel Ángel, pues a partir de ellos sabía que se podía formar algo nuevo.
“Admiraba la figura humana y animal en todos los sentidos. Incluso de la naturaleza misma” recuerda su hijo Alfonso. “Más que una influencia, observaba la naturaleza y buscaba la evolución de la forma”.
“A él le gustaba estar en su estudio y experimentar con materiales nuevos. Él buscaba ser prolífico y productivo. Lo que quería era compartir su obra y que la gente hiciera propio su trabajo (…) él retrata al pueblo, al trabajador, a la persona que trabaja día a día para llevar el pan a la familia”.
¿Cuáles son las principales obras de Lorea?
De la escultura “La Tenería”, por ejemplo, cada uno de los burritos tiene su estilo, su personalidad en particular. El arriero posee una expresión de cansancio, y es un reflejo de las personas que vivían en colonias como el Barrio Arriba o el Coecillo. En La Parroquia de San Juan Bautista, hay un conjunto de 3 piezas que son un Cristo resucitado hecho en marmolina, que data de 1996. Lleva toda la carga emocional de lo que iba a ser el jubileo en el año 2000.
Además de “La Tenería”, otra de las obras más destacadas de Lorea fue la que rinde homenaje a Miguel Hidalgo en el Parque Hidalgo, repleta de detalles que tienen que observarse mirándola frente a frente. Mide 3.5 metros, y la técnica es de resina con acabado de bronce.
“Mi papá mencionaba eso: La gente del pueblo suele reconocerse como parte propia de la entidad. Ese es el mejor homenaje de mi papá, que la gente haga propia su obra”, concluye el hijo del escultor.