Miles de habitantes de San Francisco del Rincón acudieron al Panteón Municipal para recordar y conmemorar a sus familiares y amigos difuntos.
La música estuvo presente prácticamente todo el día; en todo el camposanto se pudieron escuchar melodías de banda, mariachi, música tipo norteños y grupos versátiles.
Los presentes disfrutaron de las distintas canciones derramando ocasionalmente una que otra lagrima, mientras recordaban las experiencias con sus seres queridos que desafortunadamente ya no están en este mundo.
Los ciudadanos regularmente iban en familia y al interior del cementerio se respiraba un ambiente de nostalgia, armonía y conmemoración que sólo se vive los días 2 de noviembre.
Más que un día para llorar, la tradición representó el momento ideal para mostrar respeto hacia nuestros ancestros, ya que de alguna forma si no fuera por ellos no estaríamos aquí.
Así lo mencionó Ma. Guadalupe Yépez, habitante de San Francisco desde hace poco más de 30 años, quien busca inculcar esta “bonita” tradición a sus hijos, con la intención de fomentar los valores del respeto hacia las costumbres mexicanas.
Las lápidas también parecían estar de fiesta, puesto que las adornaron completamente con flores, papeles picados, comida, bebidas, imágenes de Santos y cruces.
El horario en el que las personas visitaron el panteón fue desde la 8 de la mañana hasta aproximadamente las 7 de la tarde.



