La tradicional visita del equipo campeón de cualquier deporte profesional en Estados Unidos a la Casa Blanca se ha ido perdiendo poco a poco en la gestión de Donald Trump.
Y, al parecer, esta vez son las Águilas, flamantes campeones de la NFL, las que rechazarían visitar el recinto del Presidente, si éste les extiende la invitación.
«No, no voy a ir a la Casa Blanca. ¿Estás bromeando?», enfatizó Chris Long, tras el Súper Tazón LII, en el que Filadelfia venció el domingo 41-33 a Nueva Inglaterra.
El ala defensiva, que donó todo su salario de 2017 (un millón de dólares) para beneficio de la educación, fue campeón con Patriotas una temporada antes y no visitó a Trump como lo hicieron el resto de los Pats.
«Cuando mi hijo crezca, y creo que el legado de nuestro Presidente va a ser lo que es hoy en día, no quiero que me diga: ‘Oye papá, ¿por qué fuiste si sabías que lo correcto era no ir», dijo Long en un video explicando su decisión el año anterior.
En septiembre pasado, los Warriors de Golden State, monarcas de la NBA, declinaron acudir a la Casa Blanca. En cambio, planean hacer algo para «celebrar la igualdad, diversidad e inclusión» cuando los Wizards los reciban en Washington el próximo 28 de febrero.
Otro de los emplumados en expresar que no irá a la Casa Blanca es Malcolm Jenkins, quien lidera la llamada Coalición de Jugadores, un grupo de unos 40 elementos de la NFL que negocian con la Liga sobre las preocupaciones de los que protestan, sobre todo, durante el himno nacional, algo duramente criticado por Trump.
«No tengo un mensaje para el Presidente. Mi mensaje ha sido claro todo el año. Quiero crear un cambio positivo en las comunidades de donde vengo, ya sea en Filadelfia, Nueva Jersey, Ohio, Louisiana y el país entero», recalcó el safety.



